21 octubre 2011

La Colectiva por la Libre Información para las Mujeres y la Línea de Información Segura sobre Aborto

Por Verónica Ferrari

(Texto leído en la presentación del reporte del primer año de funcionamiento de la Línea de Aborto, organizado por el CLIM en la casa del Movimiento Homosexual de Lima el 11 de octubre de 2011)

Primero quiero decir que me siento muy orgullosa de estar aquí esta noche en compañía de las personas que forman el CLIM (Colectiva por la Libre Información para las Mujeres) porque yo también fui parte de este sueño y compartí los mismos anhelos, debates y discusiones por un buen tiempo. Y que se presente en la casa del Movimiento Homosexual de Lima me parece aún más simbólico como lesbiana que ha abortado y que comparte esta experiencia con millones de mujeres en el mundo.

Segundo me gustaría mencionar el por qué la línea constituye para mí la iniciativa feminista más potente que ha surgido en estos últimos años. Lo que hace la Línea Aborto: Información Segura (http://lineabortoinfosegura.blogspot.com/2011/10/bajate-el-1er-reporte-de-la-linea-aqui.html) es contribuir a radicalizar la democracia, una democracia que no es y nunca fue para todas, una democracia que tenemos que lucharla todos los días, por los medios legales y en las calles. Y una de las varias formas de radicalizar la democracia es posibilitando que más mujeres seamos libres de decidir sobre nuestras vidas a través de información segura, garantizada por una diversidad de estudios serios, y dada en forma gratuita y voluntaria, a pesar de los riesgos que ello pueda implicar para las voluntarias involucradas en esta acción.

Cuando esta información esté al alcance de todas las mujeres podremos decir que algunos cambios estructurales estamos consiguiendo: la información es poder. Y el poder es lo que se nos niega a las mujeres. Una negación histórica de las posibilidades de manejarse con autonomía en una sociedad marcada por un sistema político que de ninguna manera es una opción: la heterosexualidad; y que genera una estructura de opresión conocida como heteronormatividad, que produce y mantiene formas desiguales y marginales de existencia condicionadas por diversas variables de vulneración: el género, el sexo, la “raza”, la discapacidad, la clase social, la orientación sexual, la identidad de género, etc.

A las mujeres con poder se las temía, y por eso se las perseguía, se las criminalizaba y se las exterminaba. De una u otra forma. Individual o colectivamente. Pero las mujeres seguían resistiendo, individual y colectivamente. Años de experiencia en sobrevivencia nos han dado las estrategias necesarias para garantizar cierta calidad de vida. Mucho de esta sobrevivencia tiene que ver con el trabajo colectivo de las mujeres. Mujeres trabajando para mujeres. Mujeres pensando en la problemática de las mujeres. Si no somos nosotras ¿quiénes? Si nosotras no gritamos ¿quiénes? Si nosotras no exigimos, demandamos, reclamamos, protestamos ¿quiénes? Si nosotras no luchamos ¿quiénes? Si nosotras no jodemos ¿quiénes?

La información que brinda el CLIM salva vidas, y también posibilita vidas. Vidas de mujeres que no quieren ser madres, de mujeres que no deben ser madres por una o mil razones, todas válidas. Aquí se trata de ser libres y autónomas al momento de decidir qué queremos con nuestra vida. Y esa libertad y autonomía se nos niega diariamente debido a la ceguera y la misoginia estatal. Si queremos hablar de una forma políticamente correcta diremos que esto se debe a la falta de voluntad política de los gobernantes de turno. Si queremos ser sinceras diremos que se debe al desprecio hacia nuestras demandas y hacia nuestras vidas.

Aquí los únicos responsables de que las mujeres sigan siendo ciudadanas de segunda clase son el Estado enmarcado en el Gobierno y su clase política, las Iglesias, las Fuerzas Armadas y muchos medios de comunicación. Todos cómplices y socios unidos para mantener a las mujeres en un lugar subalterno del cual no puedan salir para enunciarse como sujetas políticas. Cuando hayamos logrado que esta información que se da por teléfono sea propiedad de todas habremos logrado el objetivo máximo: mujeres políticas dueñas de sus vidas. La libertad de decidir con autonomía es lo más preciado para nosotras y cuando el misoprostol, que se constituye hoy por hoy, en una tecnología vital para la libertad y la salud de las mujeres, esté al alcance de todas por fin diremos que tenemos en nuestras manos una nueva y democrática herramienta de libertad. 

(Verónica Ferrari es Linguista y Directora Ejecutiva del MHOL)

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