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08 mayo 2014

María Marín: Tu hijo también es perfecto

Transcrito de La Prensa Gráfica - 08.05.2014
Publicación original

Por María Marín - Motivadora internacional


Tu hijo también es perfecto



“¡Prefiero que seas delincuente a que seas gay!”, dijo alteradísima una madre en un programa de televisión hispano cuando su hijo adolescente le reveló que no le gustaban las chicas. “¿Diosito, qué hice para merecer este castigo?” añadió para complicar más el drama. 

Aunque hoy día este tipo de reacción está cada vez más erradicada en el contexto familiar latino, todavía quedan muchísimos padres que no quieren aceptar, ni saben enfrentar el momento en que descubren que su hijo es gay. La reacción inicial es la negación. Varias de las justificaciones o soluciones absurdas que expresan algunos padres son: “esto se le va a pasar”, “está confundido”, “alguien volvió a mi hijo gay” y hasta, “voy a llevarlo a terapia para que se le quite”. No obstante, cuando un adolescente confiesa tal cosa es porque sabe en su corazón lo que verdaderamente siente. Y precisamente en ese momento es cuando más apoyo y comprensión necesita. 

Para un joven es traumático que, además de estar pasando por un momento tan difícil ya que mucha gente lo rechazará, su madre, la persona de quien espera la mayor cantidad de amor y comprensión, también se convierta en su enemiga. Por eso, el principal apoyo que un joven necesita es el de su mamá, si no lo tiene su autoestima se afectará letalmente y hasta peligra su vida. Los estudiantes homosexuales son tres veces más propensos al suicidio que el resto de los chicos de esa edad. 

Es decir, tienen 300 % más probabilidades de quitarse la vida que un joven heterosexual. Si tu hijo decide “salir del clóset” reconoce que tú no hiciste nada malo y su decisión no tiene nada que ver con su crianza. 

No trates de analizar la situación y tratar de buscar una explicación, tampoco lo juzgues ni quieras darle consejos, solo escúchalo y déjalo que hable. Te advierto que el dolor más grande que puede experimentar un niño es sentirse rechazado por sus padres. Por eso, si sientes coraje, decepción o vergüenza, reflexiona en el amor incondicional que sientes por esa criatura que es parte de ti y que ahora necesita tanto apoyo y cariño como el día en que lo ayudaste a nacer.

01 noviembre 2012

Gigi Chao, la lesbiana cuyo padre la ofreció en matrimonio por US$ 65 millones

Gigi Chao ha saltado a la fama no precisamente por su visibilidad lésbica, sino gracias a su padre, el magnate chino Cecil Chao de 76 años, quien la ofreció en matrimonio ofreciendo una recompensa a quien lograra enamorarla y casarse con ella, de 65 millones de dólares a sabiendas que su hija es lesbiana y tiene una relación de pareja estable.

Gigi Chao y su pareja Sean Eav

La propuesta la hizo colocando un anuncio de prensa y ha sido recibida con algarabía por muchos "potenciales maridos" que según el septagenario "no quieren el dinero sino conocer a su hija", habiendo obtenido cerca de 100 propuestas serias y el muro de la página de Facebook de Gigi Chao más de 2000 declaraciones de amor.

Gigi Chao, al parecer recientemente contrajo matrimonio con su novia Sean Eav en Francia, pero para el padre su hija sigue soltera.

Cecil Chao nunca se ha casado, y presume de haberse acostado con más de 10 mil mujeres en su vida, vive una vida de lujos y excentricidades y se lo ve contínuamente rodeado de modelos y en eventos de farándula.

Gigi Chao, no ha tomado de mala manera los arrebatos de su padre a quien atribuye los prejuicios propios de la edad pero sí ha insistido en que se quite esa idea de la cabeza. Ha catalogado además a los "incautos" de mentalidad bastante retógrada comparándolos a los habitantes de países donde la homosexualidad es un "crimen".

"¿De dónde es toda esta gente? ¿De Jerusalén? ¿De Etiopía? ¿Estambul? Es ridículo".

El cómico estadounidense Sacha Baron Cohen no ha perdido el tiempo y piensa lanzar una película titulada "La Lesbiana" (que original¡) basada en este caso particular que ha acaparado la atención mundial, y según indica ya se encuentra trabajando en el proyecto que tendrá la colaboración de la Paramount Pictures.

Sacha Baron Cohen quiere hacer una película con ésta historia


Más info:
La Prensa
La Vanguardia
El Observador
Frontenet


18 junio 2010

Paraguay: Joven lesbiana es secuestrada y torturada por sus propios familiares

Este caso paraguayo sucede en muchas familias de cualquier posición económica en nuestro país y en muchos más con seguridad, ¿somos conscientes de la seriedad del caso? ¿realmente se debe soportar la violencia así venga de tu propia familia?

(Por Alvaro LLacer - En Sentido Contrario).- La Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (Codehupy) y el grupo por los derechos de las lesbianas Aireana, han denunciado de forma pública la persecución de la que fue víctima N. B. M. R. Según la denuncia, la joven del departamento de San Pedro y sobrina del comisario retirado Vidal Machado, fue brutalmente torturada por sus propios familiares, tras comunicarles a estos que era lesbiana y mudarse a la vivienda de su pareja sentimental.

Tras mudarse, fue sacada a golpes por algunos familiares y personas allegadas y arrastrada hasta un vehículo, donde le taparon la boca, le apretaron el cuello y la golpearon, para luego trasladarla hasta la casa de sus padres en Villa del Rosario, departamento de San Pedro, de donde huyó con ayuda de un tío.

Según relatos de la propia víctima, la llevaron detenida contra su voluntad a la empresa Tapiti SA (propiedad de Vidal Machado), donde la torturaron psicológicamente y la despojaron de su celular, para luego mantenerla encerrada e incomunicada por nueve días en su casa paterna en San Pedro.

La joven a su llegada nuevamente a la capital del país, recurrió a Aireana en busca de ayuda. “Conversamos con la Secretaría de la Mujer y otras instancias, pero como se trata de una familia con influencias, ningún abogado quiso hacerse cargo del caso”, aseguró Judith Grenno, de la Fundación Aireana . Apuntó que tras varios procedimientos, lograron finalmente que la Coordinadora de Derechos Humanos tome el caso. El abogado Juan Martens representará a la víctima.

El ministerio de Interior paraguayo y la organización LGTB paraguaya Somosgay firmaron el pasado mes de marzo un convenio para la erradicación de la discriminación en las intituciones, a pesar de esto, este caso no entraría dentro de este convenio ya que el comisario Vidal Machado esta jubilado y no ostenta ya ningún cargo público.

11 mayo 2010

El ocultar ser homosexual por temor al rechazo familiar y social

Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

(El Universal - Mexico).- Cuando Alicia lo recuerda no puede evitar el llanto. Era época decembrina, de abrazos, de alegría, pero su madre sólo tenía sentimientos de enojo y de tristeza, así como sus párpados inflamados de no dormir y llorar hacía ya cuatro días. Justo desde aquél momento en el que se enteró de las preferencias y prácticas de su hija: simplemente eran una aberración.

“Te quiero ver sola antes de que hagas tu vida amorosa con otra mujer, los homosexuales son aberrantes, son promiscuos”, dijo la mamá. Alicia, la hija de entonces 23 años, contuvo las lágrimas, pero cada palabra la agredía, quebraba su corazón, la marcaba. Simplemente guardó silencio para escuchar a su progenitora, sentía que no tenía derecho a hablar, pues había fallado.

De golpe creyó que no valía nada, que hasta ese día había sido el orgullo de la familia y la hija ejemplar. Aun con toda esa devastación, fue clara al decirle a su mamá que podía hacer cualquier cosa que le pidiera, menos dejar de ser gay.

La supuesta tolerancia
De su salida del clóset han pasado 12 años. Madre e hija lograron reconstruir ese lazo de amor, pero hasta hoy Alicia, de 35 años, no reúne la fuerza para gritar al mundo que es lesbiana; le da miedo, vergüenza, siente que la menospreciarán. “Si mi madre que me amaba lo hizo, qué puedo esperar de los otros”.

Según un análisis del Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM, en la cultura mexicana hay una tendencia a mantener una actitud de tolerancia hacia la homosexualidad, que sin embargo dista mucho de ser una postura de comprensión y respeto.

La primera y única Encuesta Nacional sobre Discriminación hecha en México en 2005, señala que 94% de los gays y lesbianas mexicanos se sienten excluidos y han reportado actos de discriminación. Las cifras indican también que casi la mitad de los mexicanos no quieren como vecino a un homosexual.

El disfraz como protección
En su trabajo, Alicia sigue dentro del armario. No hace evidente su preferencia por las mujeres y procura vestirse de trajes sastres, “de manera femenina”. Esa estrategia para salvaguardar su tranquilidad le ha funcionado, al grado de que compañeros han querido tener una relación con ella más allá de la amistad.

Dice que no es el momento para hacerlo público, por lo que evade responder de manera directa estas interrogantes. Alguna vez le preguntaron si le gustaban las mujeres y ella respondió en tono de broma: “Yo le tiro a lo que se mueva”.

En el arte del ocultismo, Alicia lleva un buen tramo recorrido. Dice que las mujeres le gustan desde los cinco años y a sus 12 aprendió que esa preferencia era motivo de rechazo. “Recuerdo cómo un tío regañó muy fuerte a una prima con la que jugaba al decir que las artistas de la televisión eran nuestras novias”.

A partir de ahí y hasta los 15 años, cuando tuvo su primera relación lésbica, Alicia tuvo novios por montones, no quería que la vieran diferente. Hoy vive con Fernanda, dos años menor que ella, a quien también le da miedo salir del clóset por la reacción de rechazo.

Leyes sí, pero hechos no
Rafael Ernesto tardó 10 años en salir del clóset. Su mamá se enteró de manera fortuita. Lo encontró en su cuarto, en pleno “faje” con su actual pareja, Raúl Ernesto, con quien vive desde hace poco más de siete años. Rafael no enfrentó cuestionamientos, ni recriminaciones.

Su madre se limitó a decir “Ya lo sabía”. Hasta su abuela, que hoy tiene 84 años y que es muy apegada a la religión católica, lo vio con buenos ojos y pronto dijo que Raúl ya era parte de la familia.

El caso de Raúl fue menos tenso. Cuando su mamá se enteró, entró en una etapa de negación, que se cayó justo cuando los Ernestos decidieron vivir juntos. “Se fracturó la relación y aunque poco a poco lo ha ido aceptando, todavía presentan a Rafael como a un primo o amigo de la familia”, dice.

Ambos coinciden que este mismo escenario puede elevarse a nivel Distrito Federal, donde a pesar de que se reconocen los matrimonios entre homosexuales y la adopción de niños entre parejas del mismo sexo, el trato de segunda y la homofobia permanece. En consecuencia, las situaciones en estados conservadores como Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes se recrudecen.

El Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha dicho que en la sociedad mexicana prevalece todavía una homofobia ambiental muy arraigada. De acuerdo con sus datos, 71% de los jóvenes mexicanos no apoyaría el otorgamiento de los mismos derechos a las personas homosexuales que a las heterosexuales y 58% afirmó que a una pareja de homosexuales no se le debe permitir contraer matrimonio.

Quedarse dentro
El antropólogo y sexólogo Xavier Lizarraga asegura que siempre debe haber un momento adecuado para “desclosetarse”. “Si se hace de manera consciente y por voluntad no es recomendable hacerlo público el 24 de diciembre en plena cena familiar, eso es obvio”.

El especialista ha definido la existencia de un clóset estratégico personal. A éste se recurre cuando por ejemplo un familiar padece algún mal cardiaco, al grado de que la noticia de la homosexualidad pudiera poner en riesgo su vida.

Otro tipo de clóset es el que sustenta razones sexo políticas. Lizarraga explica que en este caso el homosexual no adelanta sus preferencias sexuales hasta que se las preguntan. En foros de discusión y conferencias o incluso en conversaciones de banqueta, el gay no dice que lo es, pues de inicio sus opiniones, por su simple preferencia, pueden ser descalificadas o vistas con prejuicios.

“Se cree que el gay no puede hablar de ciertos temas porque el simple hecho de ser homosexual hace que sus opiniones se perciban como tendenciosas”, dice.

Xavier Lizarraga asegura que por contradictorio que parezca, su salida del clóset hace cuatro décadas no le resultó dolorosa. “Hubo algo de decepción en mi madre porque se sintió culpable de que yo fuera así, pero luego lo aceptó muy bien. Mi padre, que nació en 1905, no me dijo nada, desde muy joven veía cómo me besaba con mis parejas”.

Reconoce que su proceso más difícil fue pararse frente al espejo y etiquetarse como homosexual, consciente de los resultados que ello traería. “Necesitaba verbalizarlo para creerme a mí mismo, ser visible y hacerme escuchar”.

Cuando declararse era suicidio
En la época del nazismo con Adolfo Hitler o en la Rusia de Joseph Stalin declararse gay era un acto suicida, como hoy lo es en Irán, donde existe la pena de muerte para homosexuales.

Lizarraga dice que ante la inexistencia de una política de estado en México que condene a la muerte por ser gay, es necesario que la gente sea honesta y ejerza sus derechos sexuales. “Si se quedan dentro del clóset estarán propositivamente o no, avalando la homofobia”.

El ambiente para asumirse homosexual, sin embargo, pareciera no propicio, pues la extinta Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia, de 1995 a 2004, registró 337 asesinatos contra homosexuales, lesbianas y personas transgénero.

Discriminación hasta en la izquierda
Pero en México nadie se salva. Enoé Uranga, diputada federal del PRD, recuerda que cuando tenía 26 años salió del clóset sin mayor problema porque tenía casa propia y solvencia económica, pero además antecedentes de una familia muy de izquierda, a la que no le representaba un conflicto este hecho.

A finales de los 80, cuando buscaba un puesto en el sindicato de la UNAM, se llevó su mayor sorpresa. Por el simple hecho de haberse descubierto como lesbiana, sus propios compañeros, a los que ella llama justamente “la iglesia de la izquierda o la izquierda ultraconservadora”, usaron su preferencia sexual para descalificarla y hacerla perder.

“Pasé de ser una joven promesa a una lesbiana, ese estigma lo arrastras toda tu vida. Hoy incluso paso a tribuna y me identifican como la homosexual, antes que cómo la politóloga”, comenta.

Uranga reconoce los cambios que ha habido en el DF sobre el reconocimiento de los derechos de los homosexuales, pero alerta de las varias realidades en México. Asegura que hay sociedades al interior de la República en las que “desclosetarse”, representa un gran riesgo.

Subraya que este miedo se focaliza principalmente en el sector femenino, puesto que, dice, el disfrute y placer sexual nunca es cuestionado en los hombres, aún sean gays.

04 marzo 2010

Carta de una hija lesbiana a su madre

Quiero decirte, primero que todo, que te quiero mucho, por eso te escribo esta carta, porque me importas. Sé que estás sufriendo porque por más que piensas no encuentras respuestas a tus infinitas preguntas, pero estoy aquí para responder a todas ellas.

Antes que nada, debes saber que nunca fui presa de alguna violación, nadie me ultrajó y mucho menos abusaron de mi como la mayoría de la gente piensa.

Esto no es como la gripa, que con ir al doctor quedas curada.

No sabes lo que es vivir en una constante mentira. Guardarte en lo más profundo de ti lo que piensas, lo que sientes, y querer gritar al mundo entero que por ser especial no soy menos ser humano.

Soy mujer y no dejaré de serlo, siento y pienso como todas tus amigas o tal vez como tu misma, sufro el dolor de la misma manera y mi organismo es igual al tuyo. Tu has tenido la dicha de ser madre, de llevar en tus entrañas al producto de tu amor con tu pareja, me llevaste en ti por 9 meses, y recuerdo que decías al preguntarte que qué querías que fuera, y contestabas convencida: - Lo que Dios quiera darme, pero que nazca bien -. ¨Porqué ahora que conoces lo que siento te pones así? Es tan difícil llevar una doble vida, estoy tan cansada de responder a las personas(ya sean de la familia o a las amigas), que no tengo novio porque aún no me ha llegado el amor, que no uso falda porque tengo las piernas delgadas, que no me pinto porque tengo alergia en mi rostro....

Es tan desgastante estar en el trabajo y ver como mis compañeras salen con sus pretendientes y tener que inventar tal vez un novio que vive fuera de la ciudad, sabiendo que es una mentira!

No conforme con eso, soporto las habladurías que hacen en torno a mi persona. Soy el punto de referencia cuando hablan de homosexualidad o lo que es peor aún, tener que reírte de los chistes o comentarios cuando se refieren a personas que son "distintas"....

Te pregunto yo ¿Distinta a qué? Si tengo 2 manos, 2 pies, si tengo cólicos en la menstruación, en fin.... Porqué usar "las personas como ellos". Y lo más humillante, la palabra "anormal", como si el hecho de que a ti te guste el chocolate fuera anormal porque a mi me gusta la vainilla.

Cómo me gustaría que me comprendieras un poquito, que supieras que yo no escogí ser así. Qué más hubiera dado por haber llevado una vida como la tuya. Pero así como soy, soy feliz, me siento bien. Sé que te duele lo que te digo pero nunca ha sido mi intención lastimarte, y daría mi vida por no causarte este dolor. Siempre te he respetado y hoy pido lo mismo para mi, porque soy una persona que siente y razona como tu.

Quiero que estés tranquila, me gustaría que conocieras cómo pienso, cómo siento, en fin, un poco más de mí... Dame la oportunidad de tomarte en cuenta, de no hacer una discusión cada vez que quiera salir, de que conozcas a mis amigos, de que sepas con que gente me rodeo y verás que estarás más tranquila.

Sabrás donde ando y con quien estoy. No me perderé en los excesos porque no faltará alguien que me esté cuidando. No maltrataré mi cuerpo porque tu me has enseñado a respetarlo. No me dejaré llevar por el alcohol ni por la droga porque no me funcionan como estilo de vida... Pero dame la oportunidad de sentirme comprendida y respetada por ti. No me hagas más difícil la carga. Sólo quiero que me ayudes a quitar las piedras de mi camino, que cada vez son más pesadas. No me pongas tu esa roca que tal vez no pueda mover, porque sin tu ayuda no podré quitarla nunca.

Te amo y no quiero perderte...

Tu hija que te quiere mucho.

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(Extraído de: www.felesai.es)

08 mayo 2009

Video: Madre de hija lesbiana asiste a un grupo de familiares LGBT en Mexico

Este video es parte de un capítulo denominado "Diversidad" de la serie mexicana "Lo que callamos las mujeres" que fue transmitido por Azteca TV en México, el 22 de Abril 2009.

En este trozo de video podemos apreciar el momento en que la madre de la protagonista asiste a su primera charla en el Grupo de Padres y Hermanos por la Diversidad de México, en la cual la ayudan a aceptar la orientación sexual de su hija, así como a entender la homosexualidad.

Si eres heterosexual y tienes un familiar homosexual mujer u hombre, éste video te ayudará a entenderl@.


Si quieres ver el capítulo completo que dura 40 minutos aproximadamente puedes entrar a éste enlace.

24 febrero 2009

10 grandes mitos sobre lesbianas y gays

Para la gente gay, el hecho de ser diferentes, o sea de tener una preferencia sexual diferente a la de la mayoría de la población o a lo establecido por la sociedad hace que sus vidas sean una lucha diaria.

Son tantos los sectores que no comprenden la homosexualidad que estos se ven marginados en todos lados, desde la escuela, la iglesia, a nivel político, etc. Sin embargo la mayoría de estos discrímenes están basados en la ignorancia y en el miedo irracional a lo desconocido.

Igual que la cacería de brujas siglos atrás, donde mataron a miles de mujeres que supuestamente eran brujas y eran hijas del diablo, para luego darse cuenta que eran simplemente mujeres que usaban yerbas naturales para sanar a los enfermos, y la sociedad las condenó por ser diferentes, aunque fuesen santas enfermeras. Así aún hoy día se condena a los homosexuales, por simple ignorancia y miedo.

Destapemos los mitos más comunes en contra de nuestra comunidad LGBT:

Mito 1:

La homosexualidad es una enfermedad

Falso. Desde 1973, la asociación Americana de la Psiquiatría descartó de su lista de enfermedades mentales la homosexualidad, reconociendo que es una cosa tan normal como la heterosexualidad. En 1990 la Organización Mundial de la Salud eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. La homosexualidad y la heterosexualidad son igual estados de salud sexual. No es una aberración. Es como nacer con ojos azules en vez de color marrón.

Mito 2:

Las lesbianas y los gays no son normales

Todos, tanto los homosexuales, lesbianas y gays, los bisexuales, heterosexuales, etc, son normales. Igual que en una misma familia puede nacer un hijo con ojos azules y otro con ojos café, en la misma familia puede haber unos homosexuales y otros heterosexuales. Es normal, no hay nada de anormal en esto.

Mito 3:

Las lesbianas y los gays son una minoría, y sólo existen en grupos como los diseñadores de interiores, la cosmetología y el teatro

En estadísticas corroboradas en todo el mundo muestran que 1 de cada 10 personas es lesbiana o gay. O sea que hay muchísimos. Y los hay desde médic@s y enfermer@s, hasta pintor@s e ingenieros.

Mito 4:

A las mujeres lesbianas les gusta vestirse como hombres o les gustaría ser hombres igual que a los gays les gusta vestirse como mujeres, o les gustaría ser mujeres...

Falso.
La mayoría de la gente gay está muy conforme con su identidad femenina o masculina respectivamente y no desean cambiar su sexo al opuesto. En el caso de las lesbianas algunas no visten de forma muy provocativa, más que todo se debe a un deseo de no resultar atractivas a los hombres. La "disforia de género" es un caso aparte, el lesbianismo u homosexualidad femenina es otra cosa, y hay también muchas lesbianas más femeninas que una hétero.

Mito 5:

Las lesbianas y gays son una amenaza para los niños

Falso, por el contrario, las estadísticas muestran que el 95% de los casos de abusos sexuales contra niños es hecho por hombres heterosexuales a niñas menores de 18 años. Asimismo, más daño le hace a los niños las referencias basadas en los prejuicios homofóbicos con respecto a la homosexualidad que la sociedad heterosexual no tolerante les puede brindar.

Mito 6:

Los gays y las lesbianas son más promiscuos que los heterosexuales

Falso. Tanto heterosexuales como homosexuales son iguales en sus apetitos sexuales, las mujeres por su educación sexual ante la sociedad y sus genes maternales tienden a ser vistas como más sentimentales y menos sexuales, y los hombres más sexuales, lo mismo se transfiere a los homosexuales y lesbianas, los hombres son hombres en sus deseos sexuales y las mujeres, mujeres, esto no cambia. Los hombres homosexuales tienden a ser más vistos como promiscuos en su sexualidad ya que son dos hombres y no hay de por medio esa represión que carga la mujer sobre el caer embarazada, el aspecto del que dirán, etc. Hoy en día las mujeres lesbianas están ya saliendo de esa represión sexual, teniendo vidas más plenas sexualmente, las heterosexuales también pero a menor ritmo.

Mito 7:

Los padres son la causa de que sus hijos salgan homosexuales y lesbianas

La causa de que alguien sea homosexual es tan incierta como la de el por qué es heterosexual, no se sabe. Estudios recientes muestran que es una compleja combinación de rasgos biológicos y del medio ambiente, pero no hay una respuesta definitiva, inclusive cada caso es un mundo diferente y es difícil generalizar.

Mito 8:

Si alguien homosexual conociera la persona correcta del sexo opuesto, se enamoraría y sería curado de su homosexualidad

Muchos miembros de la comunidad homosexual en algún momento de sus vidas han salido con alguien del sexo opuesto, tanto románticamente como sexualmente. Sin embargo encuentran que los llena más y se sienten mejor con personas de su propio sexo. La mayoría de los homosexuales no quieren cambiar su orientación sexual. La mayoría de los que lo hacen es por presiones sociales, no por verdaderos sentimientos.

Mito 9:

Si alguien te comenta que es lesbiana o gay quiere decir que te está haciendo un acercamiento sexual

Si alguien te dice que es gay, es porque siente confianza y quiere que le conozcas como es en realidad, no por razones sexuales. Quiere que no haya mentiras entre ambos. En la sociedad en que vivimos cuesta mucho a un homosexual aceptarse ya que es visto como algo malo, si esta persona te da la confianza de que lo sepas, te está regalando una verdad que le ha dolido mucho aceptar y superar.

Mito 10:

El Sida es una enfermedad de gays y lesbianas

Falso. El VIH es un virus, los virus infectan todo tipo de persona independiente de su orientación sexual. Las lesbianas son un sector poco propenso al contagio. Este virus no discrimina. Se asocia con los hombres gay ya que en la época en que se descubrió el virus muchos no usaban protección (condón) y se regó como la pólvora, antes la mayor preocupación para usar condones era el embarazo, y dos personas del mismo sexo no podían caer embarazados durante el acto.

21 enero 2009

Carta de una madre en defensa de su hijo gay

Emotiva carta que encontramos en el sitio SolidaridadGay.com:

“Son muchas las cartas que han llegado ya al diario de mi localidad sobre “la amenaza homosexual” en Vermont (USA). Y desde esa misma tribuna les respondo. Yo soy la madre de un hijo gay y estoy harta de ustedes, “la gente buena”. Ustedes son crueles e ignorantes –buscan asociar homosexualidad y sexo con menores, pese a que las estadísticas demuestran que no es así- y me han estado robando las dichas de la maternidad desde que mis hijos eran chicos.

Desde que empezó a ir a la escuela, mi primer hijo comenzó a sufrir a manos de matoncitos morales y beatos de familias “moralmente correctas”, como las suyas, porque se le percibía como gay. Fue abusado física y moralmente desde la primaria hasta que salió del colegio. Durante la educación media, mientras que los hijos de ustedes hacían lo que otros niños de esa edad hacen, el mío elaboraba borrador tras borrador de una carta de suicidio para asegurarse que su familia supiera cuanto les amaba. Mi sollozante hijo de diecisiete me desgarró el corazón cuando estalló diciendo que no soportaba seguir viviendo, que no quería ser gay –en ese entonces-, y que no podía enfrentar una vida sin dignidad.

No sé por qué mi hijo es gay, pero si sé que Dios no lo puso a él - ni a millones como él - en esta tierra para regalarles a ustedes a alguien a quien abusar. Ustedes, “creyentes”, no soportan la idea que mi hijo pueda emerger del infierno que fue su infancia, que pueda aspirar a encontrar quien lo acompañe para el resto de la vida y pueda ser feliz en alguna medida. Ofende sus “sensibilidades” que él solicite el derecho a visitar a ese amigo en el hospital o pueda tomar decisiones médicas en su nombre. “¿Cómo se atreve? -dicen ustedes-, esas inaceptables demandas amenazan la existencia misma de nuestras familias, insultan la santidad del matrimonio”. Ustedes usan su religión para abdicar de su responsabilidad de ser seres humanos pensantes. Pero Dios les dio cerebro para pensar y ya es tiempo de que empiecen a hacerlo. ¡Sépanlo! Hay grandes cantidades de gente religiosa que encuentra sus posturas repugnantes.

Al verlos a ustedes, tantas cosas del Evangelio se me vienen a la mente: que hagamos con otros lo que quisiéramos que hicieran con nosotros; que no vino por “los buenos” (¡qué ironía!), pues éstos no tienen necesidad de Él; que seremos medidos según como midamos; que si a Él le han llamado “Beelzebul”, ¿qué pasará con nosotros sus hijos?; que no es voluntad del Padre celestial que se pierda uno solo de sus pequeños; que los últimos serán los primeros y los primeros los últimos... ¿No entienden, verdad? Lo dijo Jesús: “Para un juicio he venido a este mundo: para los que no ven, vean; y para los que “ven”, se vuelvan ciegos...Porque si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen “vemos”, su pecado permanece en ustedes”

Porque si ustedes quieren vanagloriarse de su propia moral, sería bueno que salieran con algo mas sustantivo que su propia heterosexualidad, porque no hicieron nada para merecerla. Si no están de acuerdo me encantaría escuchar su historia, pues mi propia heterosexualidad fue una realidad que viví sin ningún esfuerzo. Está tan urdida en mi propia esencia que nada podría cambiarlo. Aquellos de ustedes que reducen la orientación sexual a una simple elección, a una cuestión de carácter o un mal hábito, me dejan perpleja. Me pregunto, ¿querrán decir que la orientación homosexual es algo que ellos eligieron y que pueden alterar a su gusto? ¿Es que pueden ustedes cambiar la propia orientación homosexual a voluntad? Si ustedes no pueden cambiar la propia, ¿por qué otros sí deberían poder cambiar?

Un tema recurrente en sus cartas es que Vermont ha sido infiltrado por “extraños”, por “emigrantes”, “forasteros”. Ambos lados de mi familia han vivido en Vermont por generaciones, soy una "Vermontiana" de alma y corazón, así es que les agradecería que dejaran de decir que ustedes son los "auténticos Vermontianos". Invocan la memoria de gente valiente que peleó en campos de batalla por este gran país.

Mi padre, de 83 años, luchó en algunas de las más horrorosas batallas de la segunda guerra mundial, fue herido y condecorado con el "corazón púrpura". Con tristeza mueve su cabeza por la vida que su nieto ha tenido que vivir. Dice que él luchó codo a codo con homosexuales en esas batallas, que ellos hicieron su parte y no molestaron a nadie. Uno de sus mejores amigos era gay y él nunca lo supo hasta el final, y cuando se enteró, no tuvo importancia alguna. Esa no es la medida de un ser humano.

El homófobo autor de una carta de día 12 se pregunta: "¿qué pasó con la idea de superarse?". Yo le respondo, en efecto, señor, ¿Qué pasó? ¿Qué les pasa que no pueden superarse?”. Ustedes tienen la audacia de hablar de proteger a las familias y sus niños de “la amenaza”, pero son ustedes quienes destruyen familias como la mía y conducen a niños y jóvenes a la desesperación. Recuérdenlo: Dios, amor sin límites, no abandona ni abandonará jamás a sus hijos más sufridos.

(Fuente: Solidaridagay.com)

14 enero 2009

Diez preguntas frecuentes sobre homosexualidad y bisexualidad

La Asociación Psicológica Americana (APA) ha difundido en un comunicado lo que se podría llamar “Preguntas y respuestas más frecuentes sobre la homosexualidad y bisexualidad”. Está destinado a hombres y mujeres homosexuales y bisexuales al igual que a sus familiares y amistades. Este material también es de mucha ayuda para quienes critican a las personas LGBT sin suficiente conocimiento de la realidad.

La Asociación Psicológica Americana (APA) es la organización científica y profesional que representa a los psicólogos en los Estados Unidos y del mundo. En efecto, con más de 155.000 miembros, es la asociación más grande de psicólogos del planeta. Aquí 10 respuestas a 10 preguntas frecuentes:

1. ¿QUÉ ES LA ORIENTACIÓN SEXUAL?
La orientación sexual es la atracción emocional permanente a otra persona, sea ésta amorosa, sexual o afectiva. Puede ser de carácter homosexual, bisexual o heterosexual.

Se distingue de otros aspectos de la sexualidad:

-al sexo biológico (es decir, el hecho de ser hombre o ser mujer)
-a la identidad de género (es decir, a la conciencia de ser varón o mujer)
-al rol social de género (es decir, a la aceptación y cumplimiento de las normas culturales para la conducta femenina y masculina).
-a la conducta sexual pues las personas podrían, o no, expresar su orientación sexual en sus conductas.

La orientación sexual está integrada a una continuidad que fluctúa desde la homosexualidad exclusiva hasta la heterosexualidad exclusiva, e incluye diferentes formas intermedias. Las personas bisexuales pueden experimentar atracción amorosa, sexual y afectiva tanto hacia personas de su propio sexo como del opuesto. Las personas de orientación homosexual son llamadas "gays", tanto los varones como las mujeres, o "lesbianas", cuando se trata de las mujeres solamente.

2. ¿CUÁL ES LA CAUSA DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL DE UNA PERSONA?
Hay numerosas teorías acerca del origen de la orientación sexual de una persona. Al presente, la mayoría de los científicos está de acuerdo en que la orientación sexual resultaría de la compleja interacción de varios tipos de factores: medio-ambientales, psico-cognoscitivos y biológicos. Es importante comprender y admitir que, al menos hasta donde hoy se conoce, hay muchas razones para explicar la orientación sexual de una persona y que estas razones serían diferentes para diferentes personas. La orientación sexual de la mayor parte de las personas queda configurada en su temprana edad.

3. ¿ES UNA OPCIÓN LIBRE LA ORIENTACIÓN SEXUAL?
No. Los seres humanos no pueden elegir entre la homosexualidad, bisexualidad o la heterosexualidad. En la mayoría de las personas, la orientación sexual irrumpe en la temprana adolescencia sin que haya, general o necesariamente, ninguna experiencia sexual previa. Aún cuando podamos elegir actuar o no de acuerdo a nuestras emociones, las y los profesionales de la psicología consideramos insostenible que la orientación sexual fundamental es una opción deliberada que pudiere modificarse voluntariamente.

4. ¿PUEDE LA TERAPIA MODIFICAR LA ORIENTACIÓN SEXUAL?
No. Pese al hecho que muchas personas homosexuales o bisexuales tengan vidas exitosas y felices, otras personas homosexuales o bisexuales procuran cambiar su orientación sexual mediante la terapia. Son apremiados, a menudo, por la familia o grupos religiosos. La realidad es que la homosexualidad no es una enfermedad y por tanto no requiere tratamiento.

No todas las personas gay, lesbianas o bisexuales que recurren al profesional de la salud mental desean cambiar su orientación sexual. Esas personas podrían estar requiriendo ayuda psicológica para el proceso de asumir su propia orientación sexual diferente y también para eventualmente buscar estrategias para enfrentar el prejuicio. La homosexualidad en sí no es el problema, sino eventualmente los problemas que crean a las personas los prejuicios sociales. Es muy distinto. Pero, las más de las veces, las personas gay, lesbianas o bisexuales recurren a la terapia por los mismos temas que las personas heterosexuales.

5. ¿QUÉ SON LAS LLAMADAS TERAPIAS DE CONVERSIÓN?
Algunos terapeutas que aplican las llamadas terapias de conversión informan que fueron capaces de modificar la orientación sexual de sus pacientes de homosexual a heterosexual. Sin embargo, el examen riguroso de estos informes muestra aspectos que hacen dudosas sus afirmaciones. Por ejemplo, esas afirmaciones provienen de organizaciones con una perspectiva ideológica que condena a la homosexualidad y, además, están insuficientemente documentadas. Tampoco el resultado del tratamiento es seguido e informado durante el transcurso de su aplicación como sería la norma para probar el valor de cualquier intervención en salud mental.

La Asociación Americana de Psicología expresa preocupación acerca de tales terapias y el daño que infligirían a sus pacientes. En 1997, el Concejo Directivo de la Asociación aprobó la resolución que reafirmaba la oposición de la psicología a los planteamientos y las posturas homofóbicas en el tratamiento; y también explicaba, claramente, el derecho del paciente a un tratamiento imparcial y a la autodeterminación. Toda persona que recurra a la terapia psicológica para elaborar los aspectos emergentes de la orientación sexual tiene el derecho de aguardar que tal terapia tendrá lugar en un medio profesional neutro preservado de todo prejuicio social.

6. ¿ES LA HOMOSEXUALIDAD UNA ENFERMEDAD MENTAL O UN PROBLEMA EMOCIONAL?
Ninguna. Los profesionales de la psicología y la psiquiatría estamos de acuerdo que la homosexualidad no es una enfermedad, afección mental o problema emocional. Más de treinta y cinco años de objetiva y estricta investigación científica muestran y demuestran que la homosexualidad en sí misma no está asociada con afecciones mentales o problemas sociales y emocionales.

La homosexualidad fue considerada una enfermedad mental pues los profesionales de la salud mental y el bienestar social tenían información parcial. En esa época, las investigaciones sobre las personas gay, lesbianas y bisexuales incluían, solamente, a quienes estaban en terapia, parcializando las conclusiones. Pero cuando los investigadores examinaban los datos de las personas que no estaban en terapia, hallaban, rápidamente, que carecía de veracidad la idea que la homosexualidad era una enfermedad mental.

En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría reafirmó el valor de una investigación adecuadamente diseñada borrando en consecuencia a la homosexualidad de la lista de afecciones mentales y emocionales del manual oficial. Dos años después, la Asociación Americana de Psicología aprobó la resolución que apoyaba esa decisión.

Desde hace más de veinticinco años, ambas asociaciones han urgido a las y los profesionales de la salud mental a colaborar en el rechazo del estigma de una presunta enfermedad mental que algunas personas aún asocian con la orientación homosexual o bisexual.

7. ¿PUEDEN SER BUENAS MADRES Y BUENOS PADRES?
Sí. Estudios comparativos de niñas y niños educadas y educados por madres y padres heterosexuales u homosexuales no encuentran diferencias en el desarrollo de las cuatro áreas de importancia crítica: la inteligencia, el equilibrio psicológico, la adaptación social y la popularidad con las personas amigas. Es importante puntualizar, además, que la orientación sexual de la madre o el padre no imponen la de las hijas o hijos.

Otro mito acerca de la homosexualidad es la errónea creencia que los varones gay tienden a abusar sexualmente de los niños. No hay prueba que las personas homosexuales estén más inclinadas que las heterosexuales al abuso sexual de niñas y niños.

8. ¿POR QUÉ LAS PERSONAS LES-BI-GAY HACEN PÚBLICA SU ORIENTACIÓN SEXUAL?
Porque compartir este aspecto de sí mismos (as) con otras personas importa y ayuda a su salud mental y emocional. De hecho, el proceso de desarrollo de la identidad y de la revelación de la orientación sexual de las personas lesbianas, gay y bisexuales, el hecho de asumirse y darse a conocer, coming out of the closet en inglés, está íntimamente vinculado al equilibrio psicológico. Cuanto más positiva sea la identidad de la persona gay, lesbiana o bisexual, mejor será su salud mental y mayor su autoestima.

9. ¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL EL PROCESO DE REVELAR LA ORIENTACIÓN SEXUAL?
Para algunas personas gays y bisexuales el proceso de revelar su orientación sexual es difícil, para otras no. A menudo las personas lesbianas, gays y bisexuales sienten temor, o se sienten diferentes y solas cuando advierten que su orientación sexual es distinta de la que es normal para la comunidad. Esto es especialmente verdadero para las personas que se dan cuenta de su orientación lesbiana, gay o bisexual durante la niñez o adolescencia, lo cual es frecuente. Y, en dependencia de sus familias o del tipo de sociedad en donde vivan, podrían tener que luchar contra el prejuicio y la información tergiversada sobre la homosexualidad. Durante la niñez y la adolescencia, las personas serían particularmente vulnerables a los dañinos efectos de los prejuicios y estereotipos. También temerían el rechazo de la familia, las amistades personales y del trabajo e instituciones religiosas.

Algunas personas homosexuales han de preocuparse por la pérdida de sus empleos o el hostigamiento en la institución escolar, si fuese conocida su orientación sexual. Desdichadamente, las personas homosexuales y bisexuales corren mayor riesgo de sufrir agresiones que las personas heterosexuales. Las investigaciones hechas en el estado de California, a mediados de la década de 1990, mostraron que casi un quinto de las lesbianas y más de un cuarto de los gay de la muestra tomada, habían sido agredidos alevosamente a causa de su orientación sexual. En otra investigación en el mismo estado de California, sobre 500 adultos jóvenes, la mitad admitió que había sufrido alguna forma de agresión anti-gay, desde abuso verbal a violencia física.

10. ¿QUÉ PUEDE HACERSE PARA SUPERAR EL PREJUICIO Y LA DISCRIMINACIÓN QUE EXPERIMENTAN LAS PERSONAS LES-BI-GAY?
Las investigaciones muestran que las personas que tienen actitudes más positivas para con las personas homosexuales y bisexuales son aquellas que admiten que conocen alguna persona homosexual de quien son amiga o compañero de trabajo. Por esa razón, los profesionales de la psicología creen que las actitudes negativas para con las personas homosexuales y bisexuales, como grupo, son prejuicios carentes de fundamento en experiencias reales pues están basados en estereotipos.

Una nueva educación generalizada sobre la orientación sexual y la homosexualidad tendería a disipar el prejuicio contra las personas homosexuales. La información precisa sobre la homosexualidad es doblemente importante para las personas jóvenes quienes están descubriendo y procurando comprender su sexualidad, sea homosexual, bisexual o heterosexual. Los temores a que tal información provoque un aumento de la población homosexual, carecen de validez. La información acerca de la homosexualidad no convierte a nadie en homosexual o heterosexual.

Además, proteger de la violencia y la discriminación a una minoría es muy importante en sí mismo. A cualquier minoría. Por eso, algunos Estados incluyen la agresión contra las personas por su orientación sexual como crímenes con alevosía. Muchos Estados en los Estados Unidos y Europa, cada vez más, tienen leyes que prohíben la discriminación por la orientación sexual.

(Fuente: Solidaridadgay.com)

29 diciembre 2008

Poder de los padres es tal que pueden hacer de sus hijos homosexuales los más felices o los más desdichados

El rechazo aumenta el riesgo de depresión, suicidio y consumo de drogas ilegales. Un proyecto en USA pretende evitar que este conflicto acabe con el abandono del hogar familiar.

(elMundo.es).- Cuando un padre critica abiertamente la homosexualidad de uno de sus hijos o una madre justifica el acoso escolar que sufre, diciéndole que no debería haber 'salido del armario' haciendo pública su condición sexual, están perjudicando en gran medida la salud de su retoño.

Los gays, lesbianas y bisexuales que se sienten rechazados por su entorno más cercano a una edad temprana podrían experimentar, frente a quienes sí se sienten respaldados por sus familias, hasta 8,4 veces más inclinación al suicidio, una propensión 5,9 veces mayor a sufrir una depresión y una exposición 3,4 veces mayor al consumo de drogas ilegales y a las conductas sexuales de riesgo.

Esto es lo que afirma el estudio titulado 'El rechazo familiar como factor predictivo de consecuencias negativas para la salud de jóvenes lesbianas, gays y homosexuales blancos y latinos' y que será publicado en el número de enero de la revista 'Pediatrics'.

La doctora Caitlin Ryan, autora de este estudio y directora del proyecto 'Aceptación Familiar' de la Universidad Estatal de San Francisco (EEUU), afirma que las conclusiones de este trabajo "ayudarán a desarrollar recursos y herramientas que fortalecerán a las familias y permitirán la mejora de la situación de los jóvenes homosexuales y sus allegados. En lugar de considerar a la familia como parte del problema, este nuevo enfoque la considera un recurso esencial para mejorar la salud de los hijos".

Evitar el abandono del hogar...
Una de las mayores preocupaciones del proyecto es proporcionar un instrumento de prevención de conflictos familiares que pueden culminar en la expulsión del hogar del adolescente homosexual. "Una intervención temprana en las familias puede prevenir comportamientos de rechazo y ayudar a mantener a estos jóvenes en sus casas", prosigue Ryan.

Éste sería uno de los mayores logros a conseguir, ya que, según los datos obtenidos por la National Gay and Lesbian Task Forces en colaboración con la National Coalition for the Homeless aproximadamente un 42% de los 1,6 millones de jóvenes sin hogar que viven en EEUU pertenece al grupo denominado GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y transexuales).

Según los datos arrojados por el estudio desarrollado por el equipo de la doctora Ryan, los padres y tutores pueden modificar el comportamiento de rechazo una vez comprenden el grave daño que causan sus palabras y acciones en la salud de sus hijos. Un cambio en el comportamiento paterno, aun siendo pequeño, parece tener un impacto claro en la reducción de los riesgos que amenazan la salud y bienestar de los adolescentes y homosexuales.

El trabajo se realizó sobre una muestra de 245 jóvenes lesbianas, gays y bisexuales con edades comprendidas entre los 21 y los 25 años y cuya condición sexual era conocida por al menos uno de los progenitores o cuidadores durante su adolescencia. Se demostró que la mitad de quienes experimentaron rechazo por parte de su entorno familiar cuando eran menores de edad sufren considerables problemas de salud mental, así como de consumo de drogas.

Las conductas sexuales de riesgo, aunque en menor grado, mostraron también una alta incidencia en ese grupo, especialmente entre los hombres de origen latino, que también presentaron una mayor vulnerabilidad a la depresión y a las ideas suicidas.

La familia importa
El doctor Sten Vermund, pediatra y catedrático de la Universidad Vanderbilt, afirma que el estudio "muestra claramente el terrible daño que produce el rechazo familiar, incluso cuando los padres lo expresan con la mejor intención, siguiendo creencias firmes o pensando que de esta manera están protegiendo a sus hijos".

A su juicio, problemas de salud mental como la depresión y el suicidio y las prácticas sexuales de riesgo, aumentaron significativamente a raíz del rechazo familiar sufrido por los jóvenes homosexuales y bisexuales. "En EEUU la mitad de los nuevos casos de sida se producen en hombres que tienen sexo con otros varones, por lo que es vital que los mensajes de prevención lleguen a los jóvenes y a quienes conviven trabajan con ellos", concluye Vermund.

Este análisis supone un paso más en los estudios sobre la influencia de los factores externos en la salud de los jóvenes homosexuales, ya que, si en otras ocasiones se ha procedido a analizar el estigma que suele ir asociado a la homosexualidad en el entorno escolar y otros círculos sociales, es sorprendente la poca atención que se había prestado con anterioridad a la influencia de la aceptación o rechazo de progenitores y cuidadores en la salud y bienestar de jóvenes homosexuales y bisexuales.

Según afirma a elmundo.es Luís Perelman, Cofundador de la Asociación Internacional de Familias por la Diversidad Sexual y Presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, "si bien el problema había contemplado con anterioridad el rechazo familiar, éste había sido visto como algo natural frente el que no había nada que hacer ya que se consideraba cuestión de 'suerte' el que los padres aprendiesen a sobrellevar la situación. Sin embargo, gracias iniciativas como ésta, se están obteniendo datos muy crudos de forma científica, que servirán para orientar la toma de decisiones en las políticas públicas sanitarias".

Según Perelman "tal y como hemos observado en el trabajo que venimos realizando con familias de jóvenes homosexuales a lo largo de los años, el poder de los padres es tal que pueden hacer de sus hijos los más felices o los más desdichados. Cuando la familia es un apoyo y no un obstáculo, las circunstancias, por difíciles que sean, se pueden encarar y superar con éxito".

(Fuente: elmundo.es)

05 diciembre 2008

Despreciaba a mi hijo por ser homosexual... pero la vida dio vueltas...

Publicamos ésta carta de una madre de un chico gay a la responsable de una columna del sitio www.vanguardia.com.mx:

QUERIDA ANA: Muchos de nosotros, los que nos consideramos “normales”, hemos criticado y hasta hecho sufrir a los homosexuales. Qué injustos somos. Yo me he dado cuenta de eso ya cuando estoy vieja y enferma y le escribo y por supuesto si quiere publicar mi carta; quien la lea, no cometa injusticias con esas personas, que pueden ser tan buenas y muchas veces más que otros.

Yo muchos años tuve esa actitud. Fui criada en una familia muy religiosa y de manera muy estricta y me negué a aceptar que mi hijo menor era homosexual, y desde luego que tuviera un “amigo”, por muchos años. Cuando mi hijo me enteró de sus preferencias sexuales, sentí que me moría, y con mi esposo, fue peor la cosa, pero finalmente lo aceptamos o nos hicimos de la vista gorda. También sus hermanos hicieron lo mismo cuando se dieron cuenta. Él se fue a vivir solo y entonces nos enteramos de que vivía con un “amigo” y entonces sí ardió Troya. Fue tan grave el problema que mi hijo tuvo que salir de la capital del país, que es donde vivíamos, para venir a vivir a esta ciudad, que aunque pequeña comparada con la Ciudad de México, ha sido un buen lugar para él.

Yo era tan obstinada que aún cuando mi esposo falleció, yo excluía de todos los eventos familiares a mi hijo, por temor a que quisiera llevar a su “amigo”. Esto causó problemas y confrontaciones muy desagradables por mucho tiempo, lo que ahora me duele mucho.

Sucedió que el año pasado empecé a ponerme enferma y los doctores dijeron que ya no podía vivir sola, pero Ana, de mis cinco hijos, ¿quién fue el único que se ofreció para que fuera a vivir con él? Pues fue mi hijo homosexual. Me dijo que su “amigo” le dijo que él con mucho cariño le ayudaría a atenderme y que procuraría que nada me faltara. Mis otros hijos (dos hombres y dos mujeres) se hicieron tontos y no ofrecieron nunca llevarme a vivir con ellos.

Así que renté mi casa con la ayuda de mi hijo y su amigo y me vine a vivir aquí con ellos. Después de vivir algunos meses en su compañía, comprendí que el amor y la compasión los ha mantenido unidos por tantos años, son tan válidos como los de cualquier pareja heterosexual.
Estoy enojada conmigo misma por la angustia y sufrimiento que hice pasar a mi hijo amoroso, que me cuida y trata de hacerme feliz cada día.
Ojalá que los padres que tengan hijos como el mío lo piensen mil veces antes de cometer los errores que yo cometí.

Gracias Ana, su columna me deleita cada día desde que llegué. La felicito y le pido que nunca deje de hacerla. Nos sirve mucho.
Orgullosa de su Hijo

QUERIDA ORGULLOSA DE SU HIJO:
¡Qué carta tan especial y tan llena de enseñanzas y de amor filia! Me da mucha alegría que sea feliz al lado de su hijo, que la ama tanto. Esta carta seguro que va abrir muchos ojos –y algunos corazones también. Gracias por ello.

Ana

(Fuente: vanguardia.com.mx)

26 noviembre 2008

Cuba y la homosexualidad, historia de una madre como pocas

Sancti Spíritus, Cuba (SEMlac).- "Tienes que seguir, con la frente muy alta, porque tú eres ante todo un ser humano". Ese fue el consejo de la espirituana Magaly Hermoso Santos, de 43 años, a su hijo Raulito, cuando este fue rechazado por ser homosexual, mientras estudiaba el nivel medio superior.

"Hasta entonces, él no había tenido problemas en la escuela. En la primaria nunca recibió rechazo ni de otros niños, ni de los maestros. Raulito se llevaba bien con todo el mundo, siempre ha sido muy sociable, muy conversador", contó a SEMlac Magaly, quien reside en Sancti Spíritus, al centro de la isla.

"Tampoco tuvo problemas en la secundaria porque venía con su mismo grupo de amigos desde muy pequeño. Los conflictos comenzaron cuando ingresó en el tecnológico de contabilidad. Sufrió el maltrato de alumnos y de algunos profesores. Lo empezaron a apartar", detalló.

Magaly Hermoso acudió varias veces a la escuela, hasta que una situación con un profesor de Educación Física terminó en problemas mayores.

"Este maestro humilló a Raulito públicamente, lo botó de su clase. Dijo delante de todos los alumnos palabras obscenas contra el muchacho y contra mí misma. Incluso, desafió, fuera de la escuela, al que entonces era mi esposo. Fui a conversar con la directora y con otras personas. Finalmente, el profesor fue expulsado del tecnológico", relató.

Para ayudar a enfrentar situaciones como esas, Magaly Hermoso fue una de las primeras madres que decidió acompañar a su hijo a las actividades del Centro de orientación para jóvenes, adolescentes y la familia (COJAV), de su provincia.

"Aquí vengo cada vez que puedo para respaldar a mi hijo y a sus amigos. A veces, cuando ninguna mamá está, yo estoy con todos ellos", aseveró.

"Todavía hay personas en la calle que se creen más bárbaras que nadie y ofenden a los homosexuales. Ya Raulito no me deja intervenir. Me dice: 'Mami, yo soy como soy y el que no quiera aceptarme, que no me mire'. Pero a la gente hay que explicarle que estos muchachos son seres humanos y no merecen ser maltratados".


Aprendizaje difícil
Aunque las leyes cubanas vigentes no contemplan sanciones abiertamente homofóbicas, y desde hace varios años los sectores especializados de la isla han promovido el concepto de la homosexualidad como una variante más de la sexualidad, la comunidad homosexual cubana todavía vive bajo la presión, por una cultura machista hegemónica muy arraigada en la sociedad .

Probablemente por eso, la vida de Magaly Hermoso comenzó a cambiar cuando su hijo mayor, Raulito, que hoy ya tiene 21 años, apenas contaba con tres.

"Empezamos a descubrir que le gustaban mucho las muñecas, y las gangarrias (bisuterías), como decimos las mujeres. Entonces tratamos de quitarle aquellas inclinaciones. Le dábamos carritos, porque pensábamos que con 3 años era muy pequeño para pensar y razonar", rememoró Hermoso.

A medida que fue pasando el tiempo, ya con cinco años, las preferencias del niño hacia este tipo de juguetes se acentuaron y, tras varias dificultades con su matrimonio, Hermoso terminó separándose del padre del pequeño.

"Él empezó a ser un poco bruto con Raulito", precisó la madre

La reacción del padre de Raúl no es una novedad. Especialistas, como la psicóloga Patricia Arés, vienen señalando, desde hace más de una década, que la familia cubana evoluciona hacia vínculos más flexibles y democráticos, pero reconocen que entre las áreas más resistentes al cambio están los estereotipos sexistas tradicionales que ubican a mujeres y hombres en mundos distintos, a veces irreconciliables.

En la misma época en que decidió su divorcio, Hermoso comenzó a llevar al niño a consultas con psicólogos en el hospital pediátrico de Sancti Spíritus.

"Allí participaba de una suerte de terapia de grupo, jugaba en un saloncito con otros niños, y los especialistas confirmaron que se inclinaba para los juegos de las niñas. Cuando ya tenía 8 ó 9 años mandaron a buscar a su papá. En aquel momento yo no supe lo que conversaron porque eso es confidencial, pero él comenzó a ver al niño de otra manera", dijo Hermoso.

Cuando tuvo a su segundo hijo, ya esta mujer había roto un matrimonio y había decidido ser un apoyo permanente para Raulito, ante cualquier circunstancia. Quizás por eso, hoy relata con orgullo cómo son las relaciones de los dos hermanos.

"Mi otro hijo es heterosexual, tiene 17 años y sale a pasear con su novia y su hermano. Van juntos a fiestas, a discotecas; sus amistades se mezclan y en mi casa siempre hay muchachos conversando, escuchando música".


Escollos
Hermoso cree que se ha avanzado bastante en cuanto a la aceptación social hacia la diversidad sexual, pero aún queda camino por andar.

"De cuando yo tenía 15 años a hoy, que tengo 43, ha habido un cambio fuerte, sobre todo entre los jóvenes. Pero aún se notan rasgos de intolerancia, por ejemplo, en muchos centros de trabajo. A veces Raulito ha llegado a un lugar a buscar trabajo y solo de verlo le han dicho que no", reflexionó esta madre.

Para ella, la intolerancia y la discriminación se notan más cuando se trata de una lesbiana. "Es como si ofendiera sólo por su imagen. Conozco muchachitas así, que sus padres las han rechazado, como si fueran bestias, y han tenido que pedir un pedacito de cuarto para vivir en casa de otros familiares".

Proyectos de aceptación hacia la diversidad sexual como el que promueve el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), están encaminados a evitar situaciones como esas.

El CENESEX facilita ayuda especializada a estas personas, no para corregir su opción sexual, sino para ayudarles a asumirla, a encontrar la comprensión de la familia, o darle herramientas para prevenir las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) o el VIH/sida.

En casos como los de los transexuales, también se ocupa de hacer las gestiones ante las autoridades para un cambio de identidad.

Esta posición sobre la diversidad sexual empieza, poco a poco, a ser introducida en los textos escolares cubanos, a partir de la enseñanza secundaria, y en la preparación de los profesionales de los sectores de la educación y la medicina.

Pero, según esta madre espirituana, no es suficiente: "La televisión y la radio deben ocuparse con seriedad de estos temas, porque ellos forman conductas en la gente. Hay que entrevistar a homosexuales, a lesbianas, a transexuales; que cuenten sus experiencias para que la gente sepa por lo que pasan y aprenda a respetar", opinó Hermoso.

"Pero el tratamiento tiene que ser serio. Los homosexuales de la televisión no pueden ser más los buenos de las telenovelas, ni los personajes sobre los que hacen chistes los humoristas. Así nunca se va a ganar el respeto", precisó.

(Fuente: rotativo.com.mx)

08 noviembre 2008

Lo más importante para el bienestar psicológico de los niños no es el tipo de familia, sino la calidad de la vida familiar

Encontramos ésta entrevista a la Dra. María del Mar Gonzáles de la Universidad de Sevilla - España, ustedes dirán quien es ésta doctora, pues les comentamos que ella hizo el primer estudio de familias homoparentales en España en el 2002. Los resultados fueron favorables para la comunidad LGBT, obviamente salieron los sectores conservadores a tratar de quitarle méritos a la investigación, pero eso no ha mermado en lo absoluto la importancia del trabajo realizado y nos llena de satisfacción que según estudios se confirme que como homosexuales SÍ estamos aptos y preparados para ser madres o padres y formar una familia homoparental, aquí la entrevista a la doctora... ah.... el informe lo encontramos ;) y lo puedes descargar al final del artículo.

Por M. R. Illana

María del Mar González es profesora titular del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad de Sevilla. Su estudio de los nuevos modelos familiares emergentes le llevó a dirigir los primeros trabajos en España sobre el desarrollo infantil y adolescente en familias homoparentales (aquellas en que los progenitores son gays o lesbianas). Con motivo del debate sobre la nueva Ley de matrimonio entre homosexuales, ha sido recientemente invitada a exponer sus conclusiones en el Senado.

¿Existe algún tipo de influencia entre la orientación sexual del adulto y la crianza de los hijos?
Hay consenso en la comunidad científica en torno a que la estructura o configuración de la familia no es el aspecto determinante en el desarrollo y bienestar psicológico infantil, sino la calidad de la dinámica de relaciones. Es decir, lo relevante no es si es biológica o adoptiva, con uno o dos progenitores, si éstos son de igual o distinto sexo, si es una primera unión o ha pasado por una separación. La clave es una buena dosis de afecto y comunicación, sensibilidad a las necesidades del niño o niña, estabilidad, respeto a normas razonables y relaciones armónicas.

¿Cómo se desarrollan los chicos y chicas que viven con padres o madres homosexuales?
Presentan un buen desarrollo en distintas dimensiones. Esto se refleja en la ausencia de diferencias estadísticas significativas respecto al resto de los chicos en parámetros como autoestima, competencia académica, ajuste emocional y comportamental, habilidades interpersonales o integración en clase y grupo de amigos. Las familias se caracterizan por una dinámica de relaciones con bajos niveles de conflicto y amplias redes de apoyo social. Por otra parte, los estudios con jóvenes adultos que han crecido con gays o lesbianas también evidencian que son personas con buen ajuste psicológico y entre las que no hay mayor proporción de orientación homosexual que la habitual en las familias heteroparentales.

¿Qué particularidades les aporta el hecho de criarse en una familia homoparental?
Por una parte, como era esperable, aceptan más la homosexualidad, pero también tienen ideas favorables a la diversidad cultural, familiar, étnica, de género o relativa a la condición social en general. Por otro lado, conocen con precisión los roles que la sociedad asigna a uno y otro género, pero eso sí, son más flexibles en ese terreno porque piensan que tanto hombres como mujeres pueden realizar perfectamente cualquier tarea.

¿Cómo ejercen de padres y madres los progenitores de estos núcleos familiares?
La tolerancia y el respeto a los demás es el valor educativo principal. Sus ideas evolutivo-educativas se enmarcan dentro del perfil ‘moderno’, de acuerdo con la terminología desarrollada por Jesús Palacios en 1988: conocen estrategias para optimizar el desarrollo infantil y se sienten capacitados para aplicarlas. Su estilo educativo, siguiendo la clasificación de Diana Baumrind, de 1971, se corresponde con el modelo ‘democrático’: buenas dosis de afecto y comunicación, junto a la fijación de normas y límites nítidos, pero basados en el razonamiento y el diálogo con los hijos.

¿Cuál fue la metodología empleada?
La muestra se compuso de 28 familias de Madrid y Andalucía: 15 de madres lesbianas con hijos procedentes de uniones heterosexuales anteriores; 10 de madres lesbianas o padres gays con hijos por adopción o inseminación; y 3 en las que los padres, si bien no tenían la custodia, convivían con sus hijos tanto o más que sus madres. Se aplicó una nutrida batería de cuestionarios y entrevistas, algunos de elaboración propia, a hijos, progenitores y profesores. Los resultados fueron objeto de análisis con procedimientos estadísticos diversos, como el Análisis de Correspondencias Múltiples.

¿Podría detallar alguna de estas técnicas?
Por ejemplo, en la prueba conocida como SERLI (de Edelbrock y Sugawara, 1978) los niños debían guardar diversos objetos (como un martillo, un biberón, una plancha, etc.) en una de tres cajas posibles, según quién podía utilizarlas (si hombres, mujeres o ambos) Cada una se identificaba a través de un dibujo de un hombre, de una mujer, o de ambos, lo que permitió concluir tanto el mencionado conocimiento de los roles sociales de género por parte de los niños y niñas, como su flexibilidad a la hora de concebir la capacidad de uno u otro género, independientemente de la tarea planteada.

¿Concuerdan los resultados con las investigaciones realizadas en otros países?
Sí, absolutamente: concuerdan con las investigaciones realizadas en Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, Holanda o Francia. No obstante, aún faltan por conocer en toda su riqueza muchos aspectos del tema, ya que los primeros trabajos datan de finales de los 70; tres décadas es un tiempo corto en Ciencias Sociales. La primera gran revisión en Child Development (la revista internacional de mayor impacto en Psicología Evolutiva), publicada por Charlotte Patterson, apareció hace sólo trece años. Los primeros estudios se efectuaron en el ámbito predominantemente anglosajón, fueron puntuales y con muestras pequeñas. Aún así, ya han visto la luz trabajos europeos, de mayor alcance o de carácter longitudinal (con intervalos de tiempo prolongados).

Al calor del debate legislativo, algunos sectores han desautorizado la capacidad educativa de gays y lesbianas bajo una supuesta condición enferma.
Se trata de afirmaciones extracientíficas sin ningún apoyo empírico, que además de ignorar los resultados de las revistas científicas de prestigio, se basan en muestras clínicas. La Asociación Psiquiátrica Americana dejó de considerar la homosexualidad como patología en 1973, y la Organización Mundial de la Salud en 1990. Los estudios efectuados han demostrado ampliamente la capacidad de gays y lesbianas para educar a sus hijos e hijas de modo sano. En nuestro propio estudio, tres de cada cuatro padres y madres califican su maternidad o paternidad como “lo más importante de sus vidas”. Y el segmento de hijos mayores de 16 años, retrospectivamente, valora la relación entre sus progenitores como auténticas pruebas de confianza y fidelidad.

(Fuente: AndaluciaInvestiga.com)

DESCARGA - Estudio de Familias Homoparentales

03 noviembre 2008

A propósito de la homosexualidad en la escuela...

La Dra. Susana Frisancho, psicóloga y profesora del Departamento de Psicología de la PUCP, escribió un artículo interesante en su blog sobre las múltiples interrogantes sobre la homosexualidad en la escuela. Aquí el artículo:

El otro día se me acercaron dos profesoras a hacerme una consulta que ya me han hecho muchísimas otras veces, ya sean estudiantes de pedagogía o docentes en ejercicio, y que toma una u otra forma de expresión según por donde vayan las dudas o preocupaciones de cada quien. La pregunta esta vez fué la siguiente:

¿Cómo hacemos para ayudar a un niño que tiene dos mamás? ¿Un niño que tiene una familia disfuncional con dos lesbianas... para que no se traume?

Pero también podría haber sido cualquiera de estas otras, que son preguntas que me han hecho en el pasado:

¿Cómo podemos ayudar a un chico que parece homosexual para que deje de serlo y se desarrolle bien?

¿Cómo hacemos para evitar traumas a un niño que tiene un papá homosexual? ¿Cómo va a desarrollar su masculinidad?

¿Cómo se puede identificar a un profesor homosexual para no permitirle entrar a un colegio y así proteger a los estudiantes? No vaya a ser pedófilo...

Todo esto además preguntado a media voz, con temor y casi con culpa...

La verdad es que se trata de un tema álgido para el que -estoy convencida- el sistema educativo peruano no está ni remotamente preparado. Ya Carola Flores en un comentario a este post señalaba que en uno de los textos que el Ministerio de Educación reparte en las escuelas aparece un cuadro sobre los cambios en la adolescencia que les dice a los estudiantes (al hablarles de sus sentimientos) que: "Si eres varón sentirás atracción por una mujer y, si eres mujer por un varón", lo que evidencia la negación absoluta que se hace en la escuela de otras tendencias sexuales, otras atracciones y finalmente, otras identidades.

Pero quiero analizar el asunto desde varias aristas. Voy a empezar por la pregunta final, el tema de la homosexualidad y la pedofilia, pues es uno de los errores más comunes el confundir (o asociar) ambos términos como si se tratara de lo mismo, cuando en realidad son dos cosas completamente distintas, siendo una patológica (la pedofilia -una parafilia-) y la otra no. No quiero ahondar aquí en el tema pues la bibliografía es abundante y cada quien puede buscarla si desea. A los interesados en discriminar bien estos conceptos les recomiendo leer el DSM IV (TR) 2000 y las sucesivas revisiones (este texto -es un manual de convenciones- se revisa, actualiza y cambia frecuentemente). Allí verán que una cosa tiene que ver con la orientación sexual (no necesariamente patológica) y la otra con un transtorno de la elección del objeto sexual, lo que sí se considera patológico, especialmente en el caso de la pedofilia. Y no se debe confundir tampoco al llamado transtorno de la identidad de género (que aparece en el DSM IV) con la homosexualidad, que no implica a veces ningún transtorno de identidad y que en muchos casos no se considera problemática. En otras palabras: hay pedófilos tanto homosexuales como heterosexuales, así como hay homosexuales y heterosexuales que no son pedófilos. Una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra y es un prejuicio desinformado hacer la conexión o tomarlas como sinónimos (incluso me parece a mi que la mayoría de casos de pedofilia reportados al interior de los colegios en el Perú han tenido como protagonistas a profesores heterosexuales, usualmente hombres que abusaban de niñas. Habría que comprobar este dato con cifras a ver si esta percepción es verdadera).


Respecto a la preocupación de que el niño sufra algún tipo de transtorno por estar en contacto con un padre, una madre, u otro pariente homosexual, creo yo que se trata de un temor completamente infundado aunque lamentablemente muy común, el que responde más a la creencia que la homosexualidad es una desviación que debe ser combatida (y no una manera distinta -igual de válida- de vivir la vida) que a algún dato riguroso proveniente de la investigación. En mi experiencia, no he encontrado ninguna prueba fehaciente y confiable de que los niños que han sido criados por parejas homosexuales (hay experiencias en otros países) tengan alguna alteración significativa en el desarrollo, comparándolos con niños criados en familias heterosexuales. No hay nada en la literatura psicológica que demuestre esto (debo decir que muchos de los artículos que he leido y que intentan apoyar la idea de que ser criado por homosexuales es nocivo no son trabajos serios de investigación sino declaraciones de las ideas del autor, las que no demuestran absolutamente nada más que su propia postura). Y esto es razonable por lo siguiente: si uno se sacude un poco los prejuicios, podría ver que existen parejas homosexuales armónicamente constituídas, sólidas, capaces de proveer de estabilidad y afecto a un niño y de darle un ambiente saludable para crecer de mucho mejor manera que una pareja heterosexual en la que -por ejemplo- hay violencia familiar, abuso de alcohol u otras sustancias, o donde los padres son irresponsables y descuidan a sus hijos. Además, el miedo a que un niño no desarrolle su masculinidad por estar en contacto con homosexuales no tiene sentido en primer lugar porque hay homosexuales masculinos que no tienen ningún transtorno de la identidad del género y que por lo tanto se sienten y desean seguir siendo hombres (lo mismo se aplica en el caso de las lesbianas), y en segundo lugar, porque los niños no viven aislados ni solo con una o dos personas sino que están en contacto con múltiples y diferentes modelos (en la TV, la escuela, la calle, etc.) y por lo tanto tienen oportunidad de ver diferentes expresiones y orientaciones sexuales, lo que es desde mi punto de vista una buena manera de experimentar la diversidad. Sobre este punto: que una familia sea buena o mala para un niño no pasa por la orientación sexual de los padres sino por muchas otras variables (estabilidad emocional, estructura cognitiva, sistema valorativo, capacidad de empatía, etc. etc. etc.) que son compartidas por personas tanto homosexuales como heterosexuales. Y aquí rechazo la idea que aparece en la primera pregunta, pues es un error pensar que las familias compuestas por una pareja homosexual son ya, por este simple hecho, disfuncionales. La disfuncionalidad puede aparecer en cualquier tipo de familia.

Un aspecto complejo en todo esto es que efectivamente hay muchas personas - docentes y psicólogos entre ellas- que están convencidas de que la homosexualidad es daniña y debe corregirse. Por sus creencias religiosas o por alguna otra razón, estas personas se resisten a reconocer a la homosexualidad como una manera válida y respetable de vivir la vida y reclaman su derecho a expresar estas opiniones y puntos de vista (aludiendo para ello a su derecho a la libertad de expresión), lo que desde mi punto de vista resulta altamente problemático cuando se hace en un contexto educativo. Y es problemático no porque el tema en sí lo sea sino porque la escuela es un lugar esencial en el que las personas forman sus identidades, y un discurso negador de identidades diferentes (o abiertamente crítico o avasallador de ellas) es un discurso que no ayuda a cumplir con esta tarea fundamental del sistema educativo, sino todo lo contrario. Aquí pueden haber al menos dos posturas: una, la de quienes piensan que aquellos profesores cuyas creencias religiosas (u de otro tipo) les impiden reconocer, aceptar y respetar la identidad de gays y lesbianas y tener un discurso abierto no opresivo sobre ellos, deberían abstenerse de expresar sus ideas en ambientes educativos precisamente porque con ellas atentan contra una de las funciones más importantes de la educación, y contra el reconocimiento al que todo ser humano tiene derecho; la otra, la de los que creen que en una democracia las escuelas deben ser espacios de debate abierto y que por lo tanto los que asumen que la homosexualidad es repugnante o una muestra de pecado tienen derecho a expresar estas ideas abiertamente en cualquier espacio público, incluyendo la escuela.

Como se ve, el tema es muy complejo y es una pena que nuestro sistema educativo esté tan de espaldas a él. Es un tema polémico y sé que mucha gente no estará de acuerdo con las ideas que expongo. Pero las dejo allí, como para que los profesores, que tanto impacto tienen en la vida de niños y jóvenes, vayan reflexionando... ¿Qué hará un profesor con ideas negativas sobre la homosexualidad si tiene un alumno gay en el aula? ¿Y un tutor? ¿Lo rechazará y le hará sentir que hay algo mal en ella o él? ¿Ignorará que existe? ¿Cómo puede acogerlo y reconocerlo si tiene creencias tan negativas sobre su identidad?

En relación al último punto de este post, yo recomiendo mucho este artículo:

Applebaum, B. (2003). Social Justice, Democratic Education and the Silencing of Words that Wound. Journal of Moral Education, 32, 2, 151-162

(Fuente: Blog de Susana Frisancho - PUCP)

22 octubre 2008

Guía para Madres y Padres de Lesbianas y Gays

Encontramos éste artículo escrito por madres y padres de chicas y chicos LGBT para madres y padres de chicas y chicos LGBT, nos pareció de mucho interés y creemos que puede servir de ayuda tanto para nuestros padres como para nosotras, a leer se ha dicho. (glp)


Primeras preguntas:

¿Por qué tuvo que decírnoslo? ¿Por qué nos hizo esto? ¿Debemos buscarle tratamiento? ¿Por qué se volvió lesbiana, gay o bisexual? ¿Qué hicimos mal? Entonces, ¿por qué es 'así'? Pero, ¿no es la homosexualidad innatural? ¿Y por qué me cuesta tanto aceptar la orientación sexual de mi hija o hijo?

Preocupaciones de las madres y padres por las hijas o hijos:
¿Tendrá problemas para encontrar y mantener empleo, sufrirá rechazo o marginación? ¿Vivirá en soledad su vejez si no tiene su propia familia? ¿Y sobre el SIDA? ¿Está en pecado?

Preocupaciones propias de las madres y padres:
Aunque aceptemos la situación ¿por qué tienen que hacer alarde de ella? ¿Debemos decírselo a la familia? ¿Y al vecindario?

¿Qué hacen otras madres y padres ante esto?


PRIMERAS PREGUNTAS


¿Por qué tuvo que decírnoslo?


Muchas madres y padres piensan que serían mucho más felices sin enterarse. Recuerdan la época en que no lo sabían como un pasado libre de problemas, ignorando la distancia que les separaba de su hija o hijo. Usted debe tener en cuenta, sin embargo, que si usted no lo supiera no conocería realmente a su hija o hijo. Una gran parte de su vida sería un secreto para usted, y nunca llegaría a conocer a ese ser humano en su totalidad. Y después de todo, ¿quién debería conocerle sino usted?

Creemos que comprendemos a nuestras hijas e hijos desde que nacen; creemos saber lo que sienten y piensan. Por eso, cuando nos dicen "soy lesbiana" o "soy gay", y no teníamos ni idea (o no queríamos verlo), a menudo la reacción es de choque y desorientación. Madres y padres tenemos un sueño, una imagen de lo que pueden o deben ser nuestras hijas e hijos. Son sueños que provienen de nuestro propio pasado, de lo que hubiéramos querido ser o hacer mientras crecíamos, y de lo que en nuestra cultura se nos ha enseñado a ser o hacer. A pesar de que buena parte de quienes nos rodean son lesbianas o gays, la sociedad nos prepara sólo para soñar que nuestras hijas e hijos serán heterosexuales. Por eso, el choque o la confusión que usted siente es una parte natural del proceso de afrontar una pena profunda, una pérdida: usted ha perdido la ilusión de creer que sabía lo que su hija o hijo sentía y quería. Claro que, si se para a pensarlo, esa desilusión también la tendrá si su hija o hijo no fuera homosexual: a menudo las hijas e hijos nos dan sorpresas desagradables, no se casan con el tipo de persona que preferiríamos, no eligen el trabajo que nos gustaría, no viven donde querríamos. Sin embargo, en nuestra sociedad estamos mejor preparados para aceptar todas estas situaciones que la orientación sexual "no tradicional" de nuestras hijas o hijos.

Si su hija o hijo le reveló su orientación sexual voluntariamente, ya se ha avanzado mucho. Su decisión de confiarle algo que nuestra sociedad condena demuestra mucha valentía por su parte: su hija o hijo le tiene mucho cariño y confianza, y espera contar con su apoyo. Ahora puede ser el momento de que usted le demuestre la misma valentía, apoyo, confianza y amor, y de que se conozcan y quieran como realmente son.

Por otro lado, si su hija o hijo ha tardado mucho en decírselo, o incluso si lo ha tenido que descubrir usted por otros medios, quizá lo interprete usted como falta de confianza: es doloroso descubrir que no conoce a su hija o hijo como creía, y que le ha excluido a usted de una parte de su vida. Pero esta situación ocurre en toda relación con hijas e hijos, sean homosexuales o heterosexuales. En el proceso de hacerse personas adultas, hijas e hijos pueden llegar en muchas otras cuestiones a conclusiones distintas de las de usted sin consultarle. Pero en este caso la situación es muy difícil, porque la conclusión a la que ha llegado su hija o hijo es muy importante, y seguramente totalmente inesperada para usted. Quizá le ha mantenido al margen de lo que pensaba y sentía durante mucho tiempo: muchas lesbianas y gays lo hacen para tratar de comprender primero lo que les está pasando.

Dado que vivimos en una sociedad que no comprende o que teme a lesbianas y gays, les cuesta bastante tiempo reconocer y aceptar su propia orientación sexual, analizar lo que sienten y hallar la valentía para decírselo a su madre o a su padre. Por lo tanto, aunque usted se lamente por no haber podido ayudar a su hija o hijo durante ese periodo difícil de su vida, o aunque crea que tal vez el resultado hubiera sido diferente si se enteraba e intervenía antes, comprenda que probablemente su hija o hijo no podía habérselo dicho antes. Lo más importante es que ahora necesitan una relación más abierta y sincera.


¿Por qué nos hizo esto?

Muchas madres y padres sienten un amargo resentimiento hacia el hecho de la homosexualidad de su hija o hijo. Este sentimiento está basado en el falso entendimiento de que ser homosexual es algo elegido, que ésta fue una decisión deliberada, y que quizás, incluso, fue hecha para herirles. De hecho, las personas homosexuales no eligen su orientación sexual. Todas las personas somos simplemente lo que somos: nuestras relaciones amorosas pueden ser heterosexuales u homosexuales durante toda la vida o variar a lo largo de ella, pero siempre responden a nuestra verdadera naturaleza en ese momento: no decidimos lo que sentimos. La única alternativa que tienen lesbianas, gays y bisexuales es mostrarse honestamente como quienes son, o esconderlo. Esconderlo impone una tremenda carga. Significa vivir una mentira día tras día. ¿Qué padre o madre podría querer que su hija o hijo tenga que vivir de esa manera?


¿Debemos buscarle tratamiento siquiátrico o sicológico?

Hoy en día es generalmente reconocido por la comunidad psiquiátrica que la homosexualidad no es una enfermedad. En diciembre de 1973 la Asociación Psiquiátrica Americana (en los Estados Unidos) declaró que la homosexualidad en sí no es un desorden mental o una enfermedad. La Asociación Psicológica Americana ha tomado igualmente la posición oficial de que no sería ético tratar de cambiar la orientación sexual de una persona homosexual. Posteriormente, en el resto de los países desarrollados -incluida toda la Unión Europea-se ha ido adoptando la misma posición.

Sin embargo hay casos para los cuales es beneficioso consultar con personas expertas en temas familiares y orientación sexual. Es posible que usted se de cuenta de que su hija o hijo se siente infeliz y necesita ayuda para aceptarse como es: a menudo las lesbianas y los gays tienen dificultad en aceptar su identidad sexual; en tal caso el auto-rechazo podría causar un estado emocional peligroso. Puede que usted sienta que necesita ayuda para comunicarse mejor con su hija o hijo durante este período, o simplemente le convenga hablar con alguien sobre sus sentimientos y resolver sus conflictos internos. En todos estos casos pueden serle de ayuda apoyos, información o recursos terapéuticos. Puede usted buscarlos por su cuenta, asegurándose de que tengan una visión actual de la cuestión, o contactar con otras madres o padres o grupos de defensa de los derechos de lesbianas y gays que conocerán recursos adecuados como terapeutas o asesores cualificados cuya "imparcialidad" puede usted contrastar.


¿Por qué se volvió lesbiana, gay o bisexual?

Usted podría pensar que alguien indujo a su hija o hijo a ser homosexual. Existe la falsa idea de que las personas homosexuales "reclutan" a otras. Pero la verdad es que esto no sucede. Nadie -persona, grupo o "malas compañías"- puede "seducir" o "convencer" a otra persona para que tenga relaciones homosexuales, si estos sentimientos no existen en esa persona.
Por la misma razón nadie puede "volverle normal": esto no depende de que encuentre (ni de que le busquen) alguien del sexo contrario que le haga "descubrir" la heterosexualidad. Sus sentimientos respecto a las personas de uno y otro sexo variarán o no a lo largo de su vida, pero ni su hija o hijo pueden "decidirlo" ni usted puede imponérselo.


¿Qué hicimos mal?

La mayoría de madres y padres se sienten culpables cuando se enteran por primera vez. Creen que la forma en que criaron a su hija o hijo es la causa de su preferencia sexual. Quizá han oído teorías sin fundamento sobre que la homosexualidad es causada por cierto tipo de personalidad en la madre o el padre o por la ausencia de una u otro.

Estas teorías han sido descartadas por la siquiatría y la sicología. Las personas homosexuales provienen de todo tipo de familias. Algunas tienen madres dominantes, otras tienen padres dominantes, otras no. Unas han sido educadas con rigidez y otras no; y han recibido muy distintas orientaciones y modelos sobre cómo debe ser o actuar una mujer o un hombre. Algunas fueron hijas o hijos únicos, otras fueron la hermana o hermano mayor, del medio o la hermana o hermano menor. A veces tienen más hermanas, hermanos o parientes homosexuales, otras veces no. Y en muchos casos se criaron en lo que la sociedad considera "familias modelo".


Entonces, ¿por qué es 'así'?

Muchas madres y padres quieren saber si hay un componente genético o biológico en la homosexualidad. Se han hecho estudios sobre la relación entre la homosexualidad y la genética, pero hasta el momento no hay ningún estudio que determine claramente la causa de la homosexualidad ni de la heterosexualidad. Hoy se considera que la sexualidad no tiene sólo un fin reproductivo, sino de relación y gratificación, por lo que todas las personas tienen, al nacer, la posibilidad de desarrollar su sexualidad relacionándose con personas de uno o de otro sexo, o de ambos. Pero no se pide a la gente heterosexual que justifique su orientación sexual, simplemente porque es la mayoritaria y está socialmente aceptada.
¿El apoyo o amor que usted siente por su hija o hijo depende de saber exactamente la causa de su homosexualidad?¿No se merece siempre ese amor una hija o hijo heterosexual aunque no sepamos por qué siente atracción hacia una persona determinada? Aunque tengamos curiosidad, en realidad no es tan importante saber porqué su hija o hijo es homosexual para darle todo el apoyo que se merece.


Pero, ¿no es la homosexualidad anti-natural?

La homosexualidad no es innatural puesto que existe en la naturaleza. Se conocen muchas especies animales en las que la sexualidad cumple no sólo un papel reproductivo, sino de relación social: a veces como refuerzo de la cohesión del grupo, otras veces como medio para establecer las jerarquías, otras como nexo en parejas que no pueden ya reproducirse, e incluso existen especies que practican relaciones sexuales entre miembros del mismo género cuando no están en la época del celo reproductivo...Por otro lado, la especie humana no tiene un período anual de celo reproductivo, sino que ha adaptado históricamente su sexualidad a sus necesidades sociales y culturales.¿Podríamos decir que hoy día las relaciones entre hombres y mujeres son "naturales" con el uso de píldoras anticonceptivas y preservativos ?Alguien podría decir que no, pero los medios de control de la natalidad (dirigidos al placer y no a la reproducción) están tan aceptados en nuestra cultura que se admiten como parte de nuestras necesidades, y en este sentido se ven como algo "natural". El ser humano es un ser social y cultural, y su naturaleza incluye lo que su sociedad y cultura acepta y desarrolla. Otra cosa son las distintas visiones éticas y morales que en nuestras sociedades conviven: algunas pueden o no condenar las relaciones homosexuales, pero creemos que esto responderá a su ideología, no a lo que es o no natural.

Es tan natural para una persona el ser heterosexual como lo es para otra el ser homosexual. No sabemos porqué las personas son homosexuales, pero sí sabemos que siempre hubo, hay y habrá homosexuales. Y de hecho existen, y han existido, culturas como la Grecia Antigua donde las relaciones homosexuales estaban tan "bien vistas" como las heterosexuales.

Actualmente se estima que el 10% de la población es lesbiana, gay o bisexual; al menos una persona en cada cuatro familias. Para estas personas su homosexualidad o bisexualidad es su verdadera naturaleza. Pedirles que se comporten de otra manera sería pedirles que se comporten innaturalmente.


¿Y por qué me cuesta tanto aceptar la orientación sexual de mi hija o hijo?

El miedo o recelo que usted siente es producto de nuestra cultura. Por un lado, sentimos incomodidad al hablar de sexualidad, más si es la de nuestras hijas o hijos. Pero debemos recordar que cuando nos hablan de su preferencia sexual, no intentan darnos detalles de sus prácticas sexuales, sino de sus sentimientos hacia unas personas u otras, de la misma forma que cuando hablamos de cómo van nuestros matrimonios o nuestras relaciones de pareja no estamos necesariamente hablando de lo que hacemos en la cama.

Por otro lado, la homofobia -el miedo o el odio a las personas homosexuales- es demasiado fuerte en nuestra sociedad como para que usted pueda eliminarla de su mente con facilidad.

Durante muchos siglos se creyó que la misma supervivencia de la sociedad estaba unida a un modelo de familia, de sexualidad y de reproducción que garantizara un crecimiento de la población y una estructura social determinada. El estado, la religión e incluso la ciencia se ajustaron a este modelo y se persiguió toda forma "distinta" de relación sentimental y sexual entre las personas creándose todo tipo de normas y castigos para reprimirlas. Era imposible que esto cambiara los sentimientos y los deseos de las personas homosexuales, pero sí consiguió que los ocultaran y que se impusiera la "familia tradicional" como la única "aceptable". De tal forma que, incluso sin darnos cuenta, seguimos teniendo aún estas ideas metidas en la cabeza, ya que se nos bombardea con ellas desde que nacemos.


PREOCUPACIONES DE LAS MADRES Y PADRES POR LAS HIJAS O HIJOS


¿Tendrá problemas para encontrar y mantener empleo, sufrirá rechazo o marginación?


Tenemos que responder que sí, desafortunadamente, estas cosas son posibles. Esto depende de dónde decida vivir, qué tipo de trabajo desee y con qué apoyos cuente: cosas que hace años eran muy difíciles -y lo siguen siendo en ciudades pequeñas o ciertos países-son hoy día mucho más aceptadas; nos consta que las actitudes hacia las personas homosexuales han ido mejorando y son más positivas en muchos lugares. También hay un creciente número de grupos -no sólo de lesbianas y gays, sino Organizaciones pro-Derechos Humanos, Partidos o Sindicatos que están trabajando hacia esos cambios y que están listos para ayudar a quienes tengan momentos difíciles. Existen todo tipo de situaciones, pero debe saberse que la posibilidad de una vida feliz para lesbianas y gays no es hoy día sólo una reivindicación, una teoría o un deseo: muchas lesbianas y gays, con o sin pareja, viven con plena integración en su entorno social, laboral, amistoso e incluso familiar, con parecidas dificultades y proyectos que el resto de las personas; aunque persistan, claro está, actitudes y situaciones discriminatorias en nuestra sociedad -como, por otro lado, persisten también respecto a otras minorías.


¿Vivirá en soledad su vejez si no tiene su propia familia?

No especialmente: debemos recordar que esto le sucede muy a menudo a todo el mundo. Maridos o esposas mueren, matrimonios se disuelven, las hijas o hijos a menudo viven lejos y muchas parejas jóvenes no tienen descendencia. Muchas madres y padres tenemos que adaptarnos a menudo a la soledad de nuestra vejez. Por otro lado, muchas lesbianas y gays desarrollan relaciones duraderas y la comunidad gay presta un cálido apoyo a sus miembros.
Cuanto más se les facilite "salir del armario," o sea, reconocer su orientación sexual y darla a conocer a las demás personas, más lesbianas y gays tendrán la oportunidad de vivir por toda su vida como parte de una comunidad. Las lesbianas y los gays incluyen bajo su concepto de "familia" no sólo a su familia consanguínea, sino también a sus compañeras o compañeros de muchos años o de toda una vida. Existen, por otro lado, organizaciones de lesbianas y gays, pero también de simpatizantes y familiares, que se ocupan de atender estas necesidades sociales o de reclamar al Estado las ventajas que la Seguridad Social, las leyes o las empresas otorgan al resto de las parejas.


¿Y sobre el SIDA?

El SIDA no es una enfermedad "gay". Las lesbianas, por ejemplo, son uno de los colectivos que menos la padece en nuestra sociedad. Esta es una enfermedad transmitida sexualmente, la cual puede ser también transmitida por agujas o jeringas no esterilizadas. En África la enfermedad ha atacado a heterosexuales predominantemente; en los Estados Unidos se tuvo inicialmente noticia de ella entre los homosexuales del sexo masculino. Estudios recientes han mostrado que actualmente se está igualmente propagando entre heterosexuales. La infección afecta fundamentalmente a los drogadictos en los Estados Unidos y Europa, a través de jeringas y agujas no esterilizadas, y en los países con escasos recursos sanitarios se propaga además debido a la esterilización inadecuada cuando se recibe atención médica.

El SIDA es difícil de adquirir. No hay nada que indique que sea transmitido de ninguna manera sino por aquellos medios ya indicados, por lo tanto no existe razón alguna para suponer que una orientación sexual determinada conlleve un mayor riesgo de contraer el SIDA. Todo el mundo está igual de expuesto si no utilizamos las precauciones necesarias: usar preservativos en las relaciones sexuales con personas que puedan estar contagiadas, y evitar compartir instrumentos cortantes (cuchillas, jeringuillas...) con personas que puedan estar contagiadas. Toda madre y padre deben asegurarse de que sus hijas e hijos (sea cual sea su orientación sexual) entienden cómo se transmite el SIDA y cómo protegerse.

En cualquier caso, si su hija o hijo ha sufrido el contagio del VIH o si tiene SIDA, necesita de su apoyo más que nunca, y debe usted saber que muchas personas y organizaciones locales y nacionales le pueden ayudar a obtener cuidados médicos, sociales y sicológicos, y ponerle en contacto con familias en las mismas circunstancias. Puede obtener los contactos necesarios en los Servicios Sociales de su Ayuntamiento o Comunidad, o a través de organizaciones no gubernamentales. Recuerde que la relación con su hija o hijo puede volverse ahora más estrecha, pero su familia tendrá que adaptarse a las circunstancias físicas y emocionales que los cambios de su salud produzcan.


¿Está en pecado?

Esta es una de las preguntas más difíciles para las personas religiosas. Es verdad que las jerarquías de muchas religiones siguen condenando la homosexualidad, pero aún en esas religiones hay líderes muy respetables que creen que esas actitudes son erróneas e inaceptables. Y como ha sucedido, por ejemplo, en la cuestión del papel de las mujeres en la sociedad, las nuevas interpretaciones van avanzando.
En 1997 los obispos católicos de Estados Unidos publicaron una pastoral exhortando a madres y padres a amar y apoyar a sus hijas lesbianas o hijos gays. En 1994, los obispos episcopales de Estados Unidos escribieron una carta pastoral que decía: "Así como lo es para las personas heterosexuales, la experiencia de un amor duradero entre personas homosexuales puede ser una manera de unirse a Dios".

En ningún lugar de la Biblia hay mención de aquellas personas cuya verdadera naturaleza es homosexual. Ni los Diez Mandamientos ni el Evangelio mencionan la homosexualidad. Quienes estudian la Biblia nos dicen que las prohibiciones frecuentemente citadas -fuera de contexto -en Levítico 18:22 y 20:13, y en la Epístola de San Pablo a los Romanos 1:26'27, se refieren a la prostitución masculina en los templos (de igual modo que se condena la prostitución femenina), no a la homosexualidad en sí misma.

Le pedimos a usted que escuche a sacerdotes, ministros y rabinos que han estudiado la pregunta, y han obtenido otras respuestas. Puede encontrar algunos ejemplos a continuación.

Católico:
Debido a las condiciones diversas de los humanos sucede que algunos actos les son virtuosos a algunas personas, tan apropiados y adecuados para ellas mientras que esos mismos actos le son inmorales a otras, tan inapropiados para ellas. (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae.)
La homosexualidad no tiene necesariamente nada que ver con el pecado, la enfermedad o el fracaso…Supuestamente el pecado por el cual Dios destruyó a Sodoma fue la homosexualidad. Ese es el gran mito. Yo descubrí a través de mi investigación que esto no era verdad. El pecado de Sodoma y Gomorra fue la inhospitalidad a un extraño…En Mateo, Jesús le dice a sus discípulos: "Vayan y prediquen el Evangelio, y si llegan a algún pueblo y ellos no los reciben bien, si son inhospitalarios, sacúdanse la arena de las sandalias y será peor para ese pueblo de lo que fue para Sodoma…" Los cuatro evangelios no mencionan nada sobre el tema de la homosexualidad.
(John J. Mitchell, S.J., en entrevista con Charles Ortleb en la revista Christopher Street, octubre de 1976.)

Protestante:
¿Creo yo que la homosexualidad es un pecado? La homosexualidad, al igual que la heterosexualidad, no es ni una virtud ni un logro. La orientación homosexual se produce a través de un conjunto extremadamente complejo de factores químicos, biológicos, cromosomáticos, hormonales, ambientales y de desarrollo, los cuales están totalmente fuera del control de mis amigos homosexuales. Su homosexualidad no es una virtud ni un pecado. Lo que ellos hagan con su homosexualidad, sin embargo, es, sin duda alguna, su responsabilidad personal, moral y espiritual. El comportamiento de cualquier persona (homosexual o heterosexual) puede ser pecaminoso -brutal, abusivo, egoísta, promiscuo, superficial... O bello, lleno de ternura y de consideración, leal, desinteresado y profundo. Así como cada cual sabe que son sus hijos en el resto de las facetas de su vida, así serán en sus relaciones amorosas.
Con esta interpretación del misterio que debe ser atribuida a ambas orientaciones, la heterosexual y la homosexual, yo claramente no creo que la homosexualidad sea un pecado.
(Obispo Melvin E. Wheatley, Jr. Metodista jubilado 11/20/81)

Judío:
Ante todo, el judaísmo siempre ha enfatizado la importancia y la santidad del individuo. Los rabinos antiguos semejaban cada vida humana al mundo entero. "¿Por qué creó Diosa cada ser humano distinto, no estampándonos como tantas monedas?" se preguntaban los rabinos. "Para mostrarnos que cada persona es única," contestaron ellos. El judaísmo siempre ha celebrado la vida humana y siempre ha estimado la libertad como el vehículo a través del cual cada individuo único puede desarrollar su potencial.

Es por esta razón, y puesto que nosotros los judíos hemos aprendido directamente cuan sofocante y destructiva es la opresión, que el movimiento de Reforma Judaica en todas sus gamas, ha hecho un llamado para que se proponga legislación para los derechos de los gays. Aún cuando todas las ramas del judaísmo no estén de acuerdo, el judaísmo liberal reconoce que las censuras religiosas en contra de la homosexualidad fueron un producto de su tiempo y lugar, una época antigua durante la cual la existencia misma dependía de que cada miembro de la sociedad tuviese hijos para poblar las fronteras y abastecer el ejército. Eso fue ya hace mucho tiempo, antes de que la ciencia moderna y la psiquiatría nos trajesen a un nuevo entendimiento de la naturaleza humana. Nosotros los judíos hemos incorporado los últimos conocimientos a nuestro judaísmo, esa adaptabilidad es por la cual hemos sobrevivido, y por la cual tantas prohibiciones Bíblicas son pasadas por alto. Los judíos pensantes de hoy día al igual que todas las personas pensantes rehusarán invocar reglas homofóbicas de entre todas esas leyes que han sido olvidadas desde hace tanto tiempo. Después de todo, aún el más ortodoxo ya no apedrea a los niños desobedientes hasta matarlos, ni los cristianos fundamentalistas nos piden que sigamos los rituales KOSHER, siendo estas sólo dos de las reglas encontradas en la Biblia. ¿Si nosotros los judíos, que siempre hemos sido víctimas por el hecho de ser diferentes, no logramos aceptar, quien entonces en nombre de Dios lo hará?
(Rabino Charles L. Lippman, 1985.)


PREOCUPACIONES PROPIAS DE LAS MADRES Y PADRES

Aunque aceptemos la situación ¿por qué tienen que hacer alarde de ella?

Muchas veces, aún quienes han aceptado la homosexualidad de su hija o hijo se quejan del comportamiento abierto. Se incomodan y enojan al ver demostraciones de afecto o de atracción sexual en público entre personas del mismo sexo. Nuestra opinión es que esto es un resultado normal de la manera en que se nos educó y de lo que se nos ha enseñado sobre el sexo en general, particularmente sobre la homosexualidad. A pesar de que esto es completamente comprensible, debemos verlo como nuestro problema, y no el problema de las personas homosexuales. Si las personas heterosexuales pueden demostrar afecto abiertamente en público, no hay razón lógica por la cual las homosexuales no puedan hacerlo también.

Cuando una hija lesbiana o un hijo gay hablan con naturalidad de su pareja o de sus relaciones, no están alardeando de su vida sexual, sólo están haciendo lo que todo el mundo cuando hablamos de nuestros matrimonios o familias. Si usted siente que la conducta sexual o las demostraciones de afecto deben ser algo privado, entonces esto debe aplicárselo a todo el mundo -incluidas, cuando las hay, otras hijas o hijos no homosexuales.

Por otro lado, para muchas lesbianas y gays, mostrar un comportamiento abierto o símbolos (camisetas, "pins", etc) lésbicos o gays es una manera de reivindicar públicamente sus derechos en una sociedad donde aún queda mucho por andar al respecto.


¿Debemos decírselo a la familia?¿Y al vecindario?

Las madres y padres que tienen dificultad en aceptar la homosexualidad de sus hijas o hijos se preocupan a menudo de que la gente vaya a enterarse. Se preguntan cómo responder a las preguntas que la familia hace con frecuencia: "¿Tiene novio (o novia)?" "¿Cuándo se casa?".

Lleva tiempo aprender a aceptar a su hija o hijo y hasta entonces, no debe sentirse usted en la obligación de "defenderle" ante la gente, pero tampoco de "disimularlo". De igual modo que no es usted "culpable" de la orientación sexual de su hija o hijo, tampoco es responsable de la actitud de la gente hacia ella o hacia él. Actúe como más cómodo le resulte en sus relaciones cotidianas: al fin y al cabo es lo que su hija o hijo ha hecho, en cierto sentido, al "salir del armario". Cuando tenga seguridad sobre sus propios sentimientos e información sobre la materia, entonces podrá hablar sobre la orientación sexual de su hija o hijo con otras personas y ayudarles a comprender que el prejuicio contra la homosexualidad está basado en el temor y el desconocimiento.

Puede preguntarle a su hija o hijo cómo quiere que trate usted el tema con otras personas. Si le pide a usted que no desvele su homosexualidad a otras personas por el temor a consecuencias negativas, debe usted valorarlas con cuidado. Quizá tema problemas laborales o en su entorno social, o simplemente no esté aún en condiciones de afrontar el tema ante personas menos cercanas que usted; en tal caso quizá pueda usted corresponder a la confianza que le muestra con la discreción que le pide. Pero es posible que necesite usted compartir sus sentimientos ante la noticia con alguien de su confianza: muy probablemente su hija o hijo lo entenderá.
Puede serle útil practicar lo que va a decir, como quien prepara un discurso. Quizá encuentre reacciones adversas, o le sorprendan las reacciones positivas. Recuerde que su hija o hijo ya pasó por un proceso similar al dar a conocer su condición: quizá pueda serle de ayuda.


¿QUÉ HACEN OTRAS MADRES Y PADRES ANTE ESTO?

Quizás la mejor manera de contestar esta pregunta es con algunas historias contadas por quienes las vivieron.

Historia de una madre.
Nosotros tenemos tres hijos, dos de los cuales son homosexuales. Cuando el mayor tenía dieciocho años él nos dijo que era gay. La respuesta de mi esposo fue sencilla: "¿Estás seguro?" Y por mi parte tuve un gran sentimiento de culpa y fracaso, preguntándome en qué habíamos fallado. Nosotros hemos sido siempre una familia unida y cariñosa y sentí temor de que nuestra relación con nuestro hijo mayor sufriera como resultado de su homosexualidad. Me preocupaba además su felicidad y bienestar futuros, también a mi esposo. Al poco tiempo me di cuenta que nuestro hijo era el mismo que siempre quise y conocí pero que a través de la honestidad ahora lo conocía mejor; la comprensión la logramos más tarde, después que nuestro hijo nos dirigió hacia el grupo de "Padres de Gays". Yo dejé de sentirme sola, nuevas ventanas de comprensión se me abrieron al hacer preguntas, escuchar y leer. Fue una etapa difícil pero positiva en mi vida que tomó tiempo y paciencia. Me siento feliz de decir que hoy nuestra familia está tan unida como siempre, pero nuestra relación es más sincera y abierta que antes.

Historia de un padre.
¿Qué sentí yo cuando supe que mi hija era lesbiana? Es difícil de decir. Fue una mezcla de sentimientos. Mi primer sentimiento: la vida va a ser difícil para ella. Ella es diferente y por lo tanto sufrirá las consecuencias de ser diferente: sospecha, temor y rechazo a manos del mal llamado "mundo normal". Ella llevará una etiqueta: "peligrosa y contagiosa, no se le acerque, protéjase". Esto me hizo sentir triste al principio, luego enojado, luego protector. ¿Cómo podría yo ayudar a mi hija? Decidí aprender más acerca de la homosexualidad. ¿Por qué sucede? ¿Puede ser curada? Más tarde me enteré que la primera pregunta hasta ahora no tiene respuesta y la segunda es ilógica, ya que no es una enfermedad.

Yo leí mucho: las opiniones expresadas por varios autores, en algunos casos diferían drásticamente, estaban basadas en sus experiencias y en lo que estaban tratando de probar. Fue mi hija quien me dirigió a mí y a mi esposa a "Padres de Gays". Fue allí donde me di cuenta que no estaba solo. Los mismos sentimientos de culpa, de insuficiencia y de pesar, eran compartidos con muchas personas. Había, sin embargo, un sentimiento que no compartía. Muchas personas estaban enojadas con sus hijos por ser homosexuales, pues sentían que esto les había traído vergüenza. Desde que nuestra hija nos dijo que era lesbiana, mi esposa y yo hemos aprendido más sobre la orientación sexual, nos hemos sentido mucho más allegados a nuestra hija. Antes de esto había veces que ella parecía alejada, infeliz e incluso impaciente con nosotros. Esto ha cambiado del todo. Yo podría continuar con muchos más detalles pero creo que las palabras dichas por mi hija recientemente lo resumen todo: "Papá, yo nunca había estado tan feliz y tranquila como lo estoy ahora, porque ustedes saben y comprenden."

Historia de una madre.
Yo diría que leer y aprender más sobre la orientación sexual es lo que más me ayudó...a abandonar algunos de los mitos que había oído...Por eso, cuanto más me informaba, más furiosa me sentía y más quería cambiar a la sociedad, no a mi hijo.


CONCLUSION

Aceptar la homosexualidad de su hija o hijo y cuestionarse las ideas preconcebidas sobre el tema lleva tiempo. Las hijas o hijos a menudo esperan que sus madres y padres los comprendan de inmediato, pero muchas veces no es posible. No se impaciente: no importa cuanto tiempo le lleve, ni que quizá no pueda llegar a imaginar cómo o porqué su hija o hijo tiene "esos" sentimientos. Si realmente desea comprenderle, usted lo logrará.

Una vez que la mayoría de la gente se adapta a la realidad de la orientación sexual de su hija o su hijo, descubre que se le abre un nuevo mundo. Primero, descubre un aspecto de su vida que no conocía. Generalmente hay un acercamiento, y la madre y el padre empiezan descubrir a las personas lesbianas y gays, y a comprender que son como cualquier otra.

Pero incluso si usted no le comprende, su hija o hijo sigue siendo la misma persona que era antes de que usted conociera esta parte de su vida: tiene las mismas virtudes o defectos que a usted le haya podido demostrar antes, y las mismas necesidades. Pero es usted quien debe decidir si su hija o hijo sigue mereciendo su afecto, aunque quizá no le sea fácil mostrarle su cercanía.

Una adaptación del inglés de "Can We Understand?", una guía preparada por los Padres y Amigos de Lesbianas y Gays de la Ciudad de Nueva York. © Federation of Parents of Lesbians and Gays, Washington, D.C. (EUA).