03 diciembre 2012

Vero Ferrari - Diario 16: Familias Diversas

Transcrito de Diario16 - 03.12.2012
Publicación original

Por Verónica Ferrari

Familias Diversas


Vivimos en una sociedad profundamente homofóbica que preferiría que lesbianas, gays, trans y bisexuales no existiéramos, porque vamos en contra de la “normalidad”, porque les parecemos asquerosos, porque nos consideran “pecadores” o “enfermos”, porque perturbamos su tranquilidad y su sentido común, ese sentido común construido sobre la base de fuertes e inquietantes taras de la humanidad: el racismo, la misoginia, la homofobia. Todas contribuyendo a que más gente viva una serie de violencias de las que es muy difícil escapar.

Pero a pesar de esta violencia, seguimos viviendo, resistiendo y luchando. Nada nos puede parar porque sabemos que nuestra causa es justa y nos dará un futuro con el derecho a vivir vidas dignas, con igualdad en nuestras diferencias, con respeto a la diversidad, con la posibilidad de ser felices.

Una de las tantas violencias que vivimos es que se niegue nuestra posibilidad de formar una familia. Las familias homoparentales existen desde hace muchísimo tiempo y seguirán existiendo, pero estas familias no tienen ninguna protección legal. Mi novia y yo, por ejemplo, podemos tener cinco, 10 o 25 años de convivencia, pero si ella enferma, no tengo derecho a darle mi seguro de salud ni a visitarla en el hospital ni a autorizar una operación que salve su vida. Si ella muere y su familia no quiere (como es tan común), no podré decidir sobre su cuerpo y ni siquiera podré estar en su velorio ni entierro. Es decir, ni siquiera podré despedirme de mi compañera. Tampoco podré heredar los bienes que hayamos adquirido juntas. Y si tenemos hijos en común, tampoco podré tenerlos más conmigo y quedarán desprotegidos porque, según las leyes peruanas, no somos familia.

Las declaraciones de la ministra de la Mujer a favor de la adopción de niños por parte de lesbianas y gays abrieron un debate que –nuevamente– no se ha centrado en el bienestar de los niños sino en los prejuicios de la sociedad y los textos bíblicos descontextualizados y mal traducidos que los sustentan. A los sectores más conservadores del país no les preocupa que los niños que esperan un hogar tengan una vida digna y amor, sino mantener como única la familia “tradicional” que a estas alturas es ya muy poco frecuente en un país con 60% de hogares liderados por madres solteras.

Muchas parejas de lesbianas y gays crían a los hijos biológicos de la relación anterior de alguno de sus miembros, otras han recurrido a la fertilización in vitro o a úteros de alquiler. Es probable que varias de las personas solteras que han adoptado niñxs en nuestro país sean lesbianas o gays. Lo único que no es posible aún es que una pareja de lesbianas o gays adopte (así, como pareja) porque nuestras parejas no son reconocidas por las leyes peruanas aún. Es decir, nuestras leyes se mantienen de espaldas a la realidad.

Los niños han sido usados como escudo por los homofóbicos: dicen que si los crían lesbianas y gays, se volverán homosexuales (como si uno pudiera ‘elegir’ y como si fuera algo malo), sin darse cuenta de que todos nosotros venimos de familias heterosexuales y, a pesar de ello, no somos heterosexuales. Dicen querer protegerlos de posibles abusos sexuales, pero olvidan señalar que la mayoría de abusos sexuales se da en hogares heterosexuales y que nosotros denunciamos el abuso venga de donde venga. Dicen también querer protegerlos contra la discriminación sin darse cuenta de la idea discriminadora que sostienen: no culpan a la homofobia sino a las y los homosexuales, nuestra visibilidad origina que se nos discrimine, por lo tanto, ocúltense, sean discretos, no existan. Ese mismo argumento no se utiliza para afrodescendientes ni indígenas ni discapacitados, nadie les dice no tengan hijos porque van a ser discriminados, pero a nosotros sí. Por ello, solo la visibilidad nos va a proteger de la discriminación. Madres, padres, niñas, niños, no tengamos miedo.


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