10 mayo 2009

Violencia doméstica en parejas de lesbianas - Parte 3 (Final)

MITOS SOBRE LA VIOLENCIA DOMESTICA EN PAREJAS DE MUJERES

A continuación presentamos algunos de los mitos sobre la violencia doméstica en parejas de mujeres.

MITO 1: LA VIOLENCIA DOMÉSTICA EXISTE SOLO EN PAREJAS HETERO-SEXUALES.
Realidad: La violencia doméstica entre parejas de mujeres existe. De hecho, se ha encontrado que la violencia doméstica sucede en la misma proporción que en parejas heterosexuales.(Coalición Nacional Anti-Violencia en E.U., 2002)

MITO 2: LA VIOLENCIA DOMÉSTICA OCURRE PRIMORDIALMENTE ENTRE MUJERES LESBIANAS O BISEXUALES CON POCA EDUCACIÓN.
Realidad: La violencia doméstica en parejas de mujeres ocurre en todos los grupos sin importar su estatus socio-económico, raza, edad, y nivel de educación. Ocurre también en todo tipo de relación: monógama, no monógama o feminista.

MITO 3: EL ABUSO O MALTRATO QUE OCURRE EN RELACIONES DE MUJERES ES USUALMENTE MÚTUO.
Realidad: En una relación abusiva, el problema real es que hay una mujer controlando a otra. A veces, las sobrevivientes se sienten confundidas acerca de quién es responsable por el abuso. Casi siempre la agresora culpa a la víctima por la violencia.

MITO 4:... LA MUJER QUE ABUSA DE SU PAREJA ES LA “BUCHA” O LA MUJER MÁS FUERTE FÍSICAMENTE.
Realidad: Las mujeres maltratantes no siempre son “buchas” o físicamente fuertes. Una persona maltratante utiliza la violencia y la coerción para mantener el poder sobre su pareja, sin importar su papel en la relación.

MITO 5: EL ABUSO PARA QUE HAGA DAÑO TIENE QUE SER FÍSICO .
Realidad: Las diferentes modalidades de abuso (emocional o psicológico, sexual, económico y control homofóbico), son reales, dolorosos y extremadamente dañinos. Estos tipos de abuso pueden llegar a abuso físico.

MITO 6: LA VIOLENCIA DOMÉSTICA EN PAREJAS DEL MISMO SEXO ES UN COMPORTAMIENTO SEXUAL, UNA VERSIÓN DE SADOMASOQUISMO. A LA VÍCTIMA LE GUSTA Y CONSCIENTE ESTA CONDUCTA.
Realidad: La violencia doméstica NO es un comportamiento sexual. En las relaciones de sadomasoquismo hay usualmente un acuerdo sobre los límites del comportamiento. En la violencia doméstica la víctima no tiene poder de decidir ni establecer límites. A una víctima no le gusta ser maltratada.

MITO 7: LAS VÍCTIMAS EXAGERAN EL NIVEL DE ABUSO. SI FUERA TAN MALO COMO DICEN, DEJARÍAN LA RELACIÓN.
Realidad: Muchas víctimas minimizan el abuso porque se culpan y se avergüenzan de la violencia doméstica. Las víctimas que consideran dejar a sus compañeras, se enfrentan a la posibilidad real de que las amenazas, hostigamiento y/o golpes, continúen.

MITO 8: UN HISTORIAL DE VIOLENCIA DURANTE LA NIÑEZ, ESTRÉS, O PROBLEMAS DE SALUD MENTAL, CAUSAN LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.
Realidad: Una agresora elige ser abusiva y es responsable por su comportamiento. Muchas sobrevivientes de violencia en su niñez no desquitan
su agresión en otras personas. Aquellas que maltratan usualmente lo hacen únicamente con la pareja y/o hijos/as.

MITO 9: LA ADICCIÓN AL ALCOHOL O DROGAS CAUSAN LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.
Realidad: Las agresoras utilizan el alcohol o las drogas como una de tantas excusas para la violencia, y para responsabilizar a otros/as por su comportamiento. El que una persona deje de beber alcohol o usar otras drogas no garantiza que el abuso cesará.

MITO 10: LA GENTE CONSISTENTEMENTE RESPONSABILIZA A LA VÍCTIMA POR LA VIOLENCIA Y EL ABUSO.
Realidad: Muchas personas culpan a la víctima de violencia doméstica por el abuso recibido. Esperan que la víctima pare la violencia. A su vez, analizan repetidas veces su motivación de no irse. Hay que evaluar por qué la agresora continúa su comportamiento, y por qué la comunidad lo tolera y permite.

MITO 11: UNA MUJER NO PUEDE SER VIOLADA POR OTRA MUJER.
Realidad: Todo acto sexual no-consentido y/o forzado es una violación.


¿CÓMO SE DIFERENCIA LA VIOLENCIA DOMÉSTICA EN PAREJAS DE LESBIANAS?

La violencia en parejas del mismo sexo tiene unos aspectos que le diferencian de la violencia en parejas heterosexuales, tales como:

• Las lesbianas maltratadas tienen muchas más dificultad en encontrar apoyo.
• Se culpa a la víctima: se justifica la violencia diciendo que es resultado de ser lesbiana.
• El aislamiento que ya acompaña a una lesbiana en una sociedad prejuiciada en contra de los homosexuales y lesbianas, es aún mayor con
la violencia doméstica. El silencio sobre la violencia doméstica entre las lesbianas aísla tanto a la víctima o sobreviviente como a la agresora. Esto pone a la víctima en una situación de mayor vulnerabilidad.
• El utilizar los servicios disponibles puede implicar que la víctima tenga que “salir del clóset” lo cual es una decisión que puede afectar su vida.
• Los servicios de apoyo y las amistades muchas veces minimizan la violencia doméstica:
o La comunidad de lesbianas, mujeres bisexuales y transgénero, no quieren traicionar o destruir el mito de seguridad de la comunidad lésbica.
• El movimiento de mujeres maltratadas evita el hecho de que las mujeres pueden ser tan violentas y peligrosas como los hombres.
• Se asume que una pelea entre dos mujeres es una pelea de iguales.
• Muchas veces se asume que el tamaño o el rol que esa persona posee determina quién es la agresora. Las lesbianas o mujeres bisexuales se acercan a albergues, agencias de servicios sociales y proveedores con mucha cautela. El miedo a una segunda victimización persiste al minimizarle o descartarle su situación, como el miedo al rechazo y a la degradación.
• A veces se presume que la experiencia de violencia doméstica para una víctima o sobreviviente las estimula sexualmente.
• La comunidad de lesbianas y mujeres bisexuales de Puerto Rico es pequeña. Es difícil mantener la privacidad. Lo más seguro es que una sobreviviente o una agresora pierda su privacidad, la saquen del clóset,
o sea el chisme del momento.
• El riesgo de perder a los/as hijos/as a una tercera persona (ej. al padre biológico, abuela/o, entre otros), es mucho más grande en parejas de lesbianas cuando existe la violencia doméstica.

Es un error asumir que todas las relaciones de mujeres están basadas en parejas de “femas” (mujeres femeninas) y “buchas” (mujeres masculinas), o que una lesbiana abusiva ha de ser “masculina”.

APOYO

Cuando alguien que es abusada confía en ti:

• Créele.
• Apoya y valida el que esté hablando de su situación.
• Déjale saber que consideras sus sentimientos razonables y normales.
• No culpes a la persona por el abuso.
• Permite que la persona dirija la conversación: escúchala, valídala, aliéntala.
• Pregunta, “¿Cómo puedo ser de ayuda?”
• Exprésale tu preocupación.
• Respeta el proceso de la persona y sé paciente.
• Recuérdale sus fortalezas, logros y actitudes positivas.
• Recuérdale que tiene opciones legales.

Artículo publicado en tres partes:
Violencia doméstica en parejas de lesbianas - Parte 1
Violencia doméstica en parejas de lesbianas - Parte 2
Violencia doméstica en parejas de lesbianas - Parte 3


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Partes 1, 2 y 3



(Fuente: Coordinadora Paz para la mujer)

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