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06 febrero 2012

Sudáfrica: Condenan a 18 años a violadores de lesbiana

En el 2006 un grupo de adolescentes violaron y asesinaron a la joven lesbiana Zoliswa Nkonyana de 19 años de edad en el asentamiento humano Khaveslitsha (ciudad del Cabo), uno de los barrios más marginales de Sudáfrica, luego de que ésta, abiertamente lesbiana, se negara a usar el baño masculino de un local. Dicho acto delictivo, fue considerado un “crimen de odio”.

Luego de más de 5 años, un tribunal de Ciudad del Cabo sentenció a 4 de los acusados: Lubabalo Ntlabathi, Sicelo Mase, Luyanda Londzi y Mbulelo Damba a 18 años de cárcel.

La jueza Raadiyah Wathen sentenció que el crimen se debió a la intolerancia a la orientación sexual de la víctima, una lesbiana pública y visible; y también al hecho que, a pesar de haber cometido el delito antes de cumplir la mayoría de edad, los acusados nunca han mostrado arrepentimiento.

Este acto sumamente despiadado y machista es parte de las nefastas “violaciones correctivas” en las cuales lesbianas son violadas y en determinados casos asesinadas con fuertes dosis de violencia con el fin de “corregir” su orientación sexual. Las autoridades sudafricanas han creado un grupo especial para contrarrestar estos hechos delictivos.

Las “violaciones correctivas” a la fecha son rechazadas por grupos de derechos humanos y organizaciones LGBT’s de más de 163 países en el mundo.

Más info:
BBC Mundo
El siglo de torreón

30 diciembre 2010

Sudáfrica: La violación "correctiva" es un crimen de odio

Para no creerlo, las violaciones "correctivas" son un crimen de odio al cual muchas mujeres lesbianas sudafricanas están expuestas día a día. Apoyemos en la Petición a ésta causa, sólo debes poner tu nombre, correo y país-ciudad. No pierdes nada. Como opinión personal, considero que a estas alturas las organizaciones de ayuda deberían incentivar el aprendizaje de diversas disciplinas de defensa personal, no se puede esperar que estos tipos cambien, hay que aprender a defenderse.

(Global Voices).- La violación correctiva es una práctica criminal, a través de la cual los hombres violan lesbianas, supuestamente como medio para “curar” la orientación sexual de la mujer. A pesar de ser Sudáfrica la primera nación en el mundo en ilegalizar la discriminación basada en la orientación sexual, el primer país africano en legalizar el matrimonio del mismo sexo y la primera república del mundo en garantizar a los ciudadanos LGBT iguales derechos en todos los aspectos de la vida (incluyendo la adopción y el servicio militar), los casos de violación correctiva han ido en aumento.

Luleki Sizwe es una organización benéfica de Sudáfrica que trabaja para rescatar, apoyar, alimentar y cuidar la salud a las sobrevivientes de la violación correctiva. Luleki Sizwe fue fundada en 2007 por la activista de la comunidad Ndumie Funda, después que su novia fue víctima de una violación correctiva.

Según Luleki Sizewe cada semana más de 10 lesbianas son violadas o ultrajadas por pandillas sólo en la localidad de Ciudad del Cabo (segunda ciudad más poblada de Sudáfrica después de Johannesburgo).

Luleki Sizwe creó una petición en change.org dirigida al Ministro de Justicia sudafricano, Jeffrey Radebe, exigiendo que el gobierno sudafricano declare la “Violación Correctiva” un Crimen de Odio ¡que se castigue con las penas más duras! Al momento de escribir [este post], había 68.235 firmas. La petición se ha convertido en la más popular de Change.org de todos los tiempos.

Eudy Simelane, una jugadora estrella de la selección nacional sudafricana de fútbol, fue violada y luego asesinada en 2008. Thato Mpithi se declaró culpable y fue sentenciado a 32 años de prisión en uno de los casos más exitosos contra la violación correctiva.

El mes pasado las autoridades sudafricanas liberaron a Andile Ngcoza, un hombre que violó, golpeó y estranguló a Millicent Gaika durante cinco horas para ‘hacerla heterosexual', en un caso que ha sido bien cubierto por Change.org. El Sr. Ngcoza fue puesto en libertad con una fianza de 60 rands, el equivalente a menos de $10. Eso llevó a Ndumie Funda, quien había ayudado a Millicent Gaika a recuperarse de la violación y abogar por su caso, a pasar a la clandestinidad.

La violación correctiva es ante todo un crimen intra-racial en Sudáfrica perpetrado en pequeños municipios pobres, señala Pat Griffin. Los violadores son raramente castigados y las mujeres deben vivir con la probabilidad de ver a sus violadores o ser burladas y amenazadas por ellos después del ataque.

A pesar que Sudáfrica tiene una constitución progresista, con protección legal para las personas LGBT, el odio y la intolerancia hacia las personas LGBT todavía está muy vivo.

(Fuente: Global Voices)

09 enero 2010

Sudáfrica, un oasis de tolerancia en un continente homófobo


CIUDAD DEL CABO - La Constitución sudafricana, adoptada hace dos años después de las primeras elecciones multirraciales de 1994, prohíbe toda discriminación por criterios de orientación sexual y legalizó en 2006 las uniones entre personas del mismo sexo.

Todos los años carnavales homosexuales animan las calles de Johannesburgo y de Ciudad del Cabo, localidades muy apreciadas por la comunidad homosexual por sus cabarets y bares reservados.

A unos miles de kilómetros de allí, en Malaui, una pareja de homosexuales está encarcelada desde hace más de una semana, por haber proclamado abiertamente su homosexualidad durante una ceremonia pública, para simbolizar su "matrimonio".

Acusados por "atentado a la moral", los primeros cónyuges homosexuales de ese pequeño país conservador siguen detenidos porque, según el juez, ponerlos en libertad sería peligroso "para su seguridad".

Su caso está lejos de ser el único en el continente, donde 38 de los 53 Estados tienen leyes penalizando la homosexualidad. Y la tendencia es acrecentar la represión, como en Burundi, que acaba de crear una pena de prisión para castigar las relaciones entre personas del mismo sexo.

En Uganda, donde ya se puede condenar a los homosexuales a la reclusión perpetua, un polémico proyecto de ley prevé la pena de muerte en ciertos casos, para reprimir "la promoción de la homosexualidad" y para alentar la delación.

Hace unos quince años, el presidente de Zimbabue abrió una caja de Pandora cuando declaró que los homosexuales son "peores que los perros y los cerdos", estimó Scott Long, especialista de las cuestiones sobre la homosexualidad para la asociación Human Right Watch.

El líder zimbabuense ha aumentado los ataques homófobos para "desviar la atención de la crisis política y económica en su país", estimó Long. "Esta estrategia tuvo gran éxito y permitió reunir a grupos muy diferentes".

Otros dirigentes han seguido el mismo camino, como en Nigeria, donde la homofobia es un curioso factor de unidad entre el Norte musulmán (donde la homosexualidad es pasible de la pena de muerte) y el Sur cristiano, destacó el militante.

En comparación, Sudáfrica aparece como un oasis de tolerancia en todo el continente. Sin embargo, si el sistema legal protege los derechos de los homosexuales, las mentalidades no siempre van en acuerdo, estimó Matuba Mahlatjie, recordando que "siempre hay crímenes de odio cometidos contra gays y lesbianas".

La homofobia llega a todas las comunidades, recordó: "Se pueden encontrar blancos que son rechazados por su familia porque son homosexuales y lesbianas negras que son violadas y asesinadas por sus vecinos en una tentativa de 'curarlas'".

La ambigüedad aparece en el más alto nivel del Estado: en 2006, los diputados habían sido obligados a adoptar la ley sobre el matrimonio homosexual por la Corte Constitucional, la más alta instancia judicial del país.

En la época, Jacob Zuma -que después fue presidente del país- debió pedir disculpas por haber declarado que los matrimonios homosexuales eran "una vergüenza para la Nación y para Dios".


(Fuente: AFP)

31 mayo 2009

Bandas criminales violan a las lesbianas surafricanas para 'curar' su orientación

Mal nacidos...

Las cuatro de la mañana y aún no ha amanecido. Desafiando el frío intenso de principios de invierno, las primeras personas en llegar se reúnen para encender el fuego de leña con el que se hará la comida tradicional, montar la carpa y pintar las líneas del campo de fútbol. El 28 de abril se cumplió un año desde que en este mismo descampado de Kwa Thema, un barrio humilde del este de Johannesburgo, fue encontrado el cuerpo sin vida de Eudy Simelane, estrella de la selección nacional de fútbol femenino, las popularmente conocidas como Banyana Banyana (chicas chicas en zulú).

El asesinato de Simelane conmocionó a la sociedad surafricana. Había sido violada y apuñalada más de veinte veces por todo el cuerpo. Era uno de los primeros personajes públicos del país que vivía su homosexualidad de forma abierta. Su caso destapó para la mayoría de la población una triste realidad para las lesbianas de los barrios negros: una ola de homofobia que se traduce a menudo en violaciones para curar su desviación. Aquí se les llama "violaciones correctivas", muchas veces realizadas por bandas criminales dedicadas a esto.

Un árbol y una cruz
En los días anteriores, amigos y familiares de Simelane, activistas por los derechos de los homosexuales y vecinos del barrio han trabajado voluntariamente para limpiar y adecentar el descampado. También han construido un puente en el riachuelo que lo atraviesa y montado un campo de fútbol. En el sitio donde la encontraron han plantado un árbol y una sencilla cruz.

"Convertir este basurero en un parque es la mejor forma de recordar a Eudy --dice Phumi Mtetwa, directora del Proyecto Igualdad Gays y Lesbianas-- y también la mejor forma de asegurarse que no vuelva a ocurrir algo así".

Respuesta masiva
A medida que la mañana avanza más gente se va concentrando alrededor del puente. La inauguración consiste en una sencilla ceremonia con el alcalde de Springs --la ciudad a la que pertenece Kwa Thema--, el comisario de policía del distrito y el párroco del barrio. La nutrida presencia de vecinos demuestra hasta qué punto era querida Simelane. "Este es un barrio con mucha presencia de lesbianas, muy visibles. Nos chocó especialmente que una cosa así pudiera pasar en Kwa Thema", sigue Mtetwa, quien explica que ella misma se crió en este barrio. Mally, la madre de Eudy, visiblemente emocionada, cuenta que ahora tiene "muchas hijas", pues la puerta de su casa siempre estuvo abierta a las jóvenes lesbianas que eran rechazadas por sus familias.

También está emocionada Pretty, amiga de Simelane, con quien había jugado al fútbol en la adolescencia, aunque ella no llegó a profesionalizarse. "Aquí te sientes amenazada todos los días --explica-- y sabes que nunca serás suficientemente fuerte para oponerte a ellos físicamente, así que trabajando en proyectos así, cambiando la comunidad, sientes que haces algo".

Puede sorprender que exista una comunidad homosexual en un suburbio pobre en medio de África, pero Mtetwa lo explica muy bien: "Durante la lucha contra el apartheid, muchos gais y lesbianas se destacaron en las movilizaciones. Entonces eran muy respetados por sus comunidades". Pero ahora las cosas han cambiado y en estos mismos barrios crecen la homofobia y el machismo al mismo ritmo que el paro, la violencia o el alcoholismo.

Grupos tradicionalistas y religiosos llaman a la persecución de la homosexualidad por "antiafricana" y es fácil oír opiniones favorables a las "violaciones correctivas" en los barrios pobres.

Temor a denunciar
Un informe de la oenegé Action Aid recoge que cada semana hay 10 violaciones de este tipo solo en la provincia de Cabo Occidental, en el sur del país. Tener una cifra global es imposible, pues "la mayoría de las víctimas temen denunciarlo por el tabú que significa ser lesbiana", explica Anjali Kwatra, directora de Action Aid.

Y aún peor: otra consecuencia de la intolerancia son las 31 lesbianas asesinadas por su opción sexual desde 1998, año en que se aprobó la ley contra los crímenes del odio y se empezó a llevar la cuenta de este tipo de delito.

Tras inaugurar el puente, la jornada en recuerdo de Simelane acaba con un partido de fútbol y comida gratis para todo el mundo. Las contendientes son el equipo femenino de Kwa Thema y las All Stars, un equipo aficionado formado mayoritariamente por lesbianas. Al final, victoria del equipo local por cuatro a uno. Pero es lo de menos. Ha vencido la solidaridad.

(Fuente: elperiodico.com)

01 mayo 2008

Sudáfrica: Asesinan a jugadora de fútbol lesbiana de raza negra

El crimen es terrible por sí mismo, pero pocos países pueden apuntar con el dedo acusador a Sudáfrica y no admitir que crímenes así ocurran dentro de sus propias fronteras. El 28 de abril, en Kwatema cerca de Johannesburgo, el cuerpo de una prominente activista lesbiana negra fue encontrado acostado en un campo weedy. Eudy Simelane, 31 años, habían sido violada y plagada de puñaladas.

Sólo dos días más tarde, el 30 de abril, cinco hombres jóvenes se tomaron en custodia bajo sospecha de su asesinato. Al menos uno de los cinco era un vecino de la víctima y la había visto antes de la matanza. Según informes de noticias, otros tres hombres podían también ser arrestados.

Simelane había vivido para el fútbol, como una centrocampista de la selección de Sudáfrica para el equipo de fútbol femenino, jugaba también en su club local Banyana Banyana (”Las chicas”). Equipo de fútbol que luchaba, como otros, porque estaba aún lejos de obtener el respeto y la financiación que obtiene un equipo de fútbol de hombres — según una jugadora, el equipo a menudo jugaba con zapatos gastados. Después de una tarde deportiva Simelane se quedó conversando con un árbitro, luego sucedió el desenlace fatal.

El servicio fúnebre se celebró en la Iglesia Metodista local; ella fue enterrada al día siguiente. Simelane deja a su pareja lesbiana, Sibongile Vilakazi.

Como las noticias golpearon los cables internacionales, defensores de los derechos humanos no dudaron en afirmar que éste crimen horroroso quería enviar un mensaje de odio e intimidación a Sudáfrica para los emergentes de la comunidad LGBT. La ciudad, donde había habido avances, fue indignada sobre la suerte de Simelane. Con estacas ruidosas en la calle fuera del juzgado y mensajes furiosos que se envían al Congreso Nacional Africano y cada asiento en la sala llena, los cinco hombres fueron capturados al otro día. El juez tomó nota de la naturaleza extrema de la delincuencia y ha denegado la libertad bajo fianza.

En los últimos dos años, por lo menos tres lesbianas Sudáfrica han sido violadas, torturadas y asesinadas. Nunca han detenido a los asesinos; se dijo que la policía a menudo “pierde” documentos vitales, para casos anti-LGBT, rara vez se van a juicio. Esto a pesar de que Sudáfrica se convirtió en la primera nación en la tierra en prohibir toda discriminación basada en motivos de orientación sexual en su declaración de derechos.

De hecho, la muerte de Simelane explota en el contexto de una tendencia mundial: creciente violencia contra las mujeres y niñas, heterosexuales o lesbianas o bi o trans, en un número creciente de países. Los asesinatos se realizan por individuos o grupos de hombres que actúan como Autodefensas o escuadrones de la muerte, impulsados por fanáticos que consideran tener un sentido del deber y la convicción de que sus víctimas han “transgredido” los dogmas de cualquier código de religión o la moral.

Los equipos de fútbol se rigen por la Asociación de fútbol de Sudáfrica, que fue reconocida por la FIFA en 1992, se termina el apartheid y la nación regresa a la comunidad internacional. Sudáfrica será anfitrión de la Copa Mundial el 2010. Pero es justo decir que la sombra del asesinato de Eudy Simelane caerá en el evento, si la medida completa de la justicia no cae sobre sus asesinos.

(Fuente: Patricia nell Warren - outsports.com)